Evidentemente, sólo puedo recomendar aquello que conozco o ya he disfrutado previamente, o que -con total rotundidad- sepa que no os va a defraudar.

Esta es una de esas escasas ocasiones en que cambiaría vivir en una ciudad pequeñita, por habitar una gran capital, como Madrid. Han llegado los Veranos de la Villa, y quería recomendaros algunas actuaciones musicales que merecen la pena, a mi entender. Más información en: http://www.esmadrid.com/veranosdelavilla/index.html

LOREENA MCKENNITT. Es toda una dama de la música. Aunque canadiense de nacionalidad (raíces irlandesas y escocesas), sus canciones rezuman aires del norte de Europa: como un escocés comiendo hielo en noruega, o algo más normal un noruego tomando un escocés con hielo. No sé cómo explicarlo, la verdad, pero sus discos merecen mucho la pena y de sus directos, que nunca he disfrutado (aclaración por delante), deben de ser… (píííííí). Una gran intérprete de música CELTA (en mayúsculas). A ver si la pelirroja os toca el alma a los afortunados que podáis escucharla.

PATH METHENY TRIO. Guitarrista y compositor jazziístico que tiene el buen gusto y criterio de dejarse acompañar muy bien. Todo lo poco que he escuchado de él, me ha encantado, tal cual. También recomiendo su directo de oídas, pues nunca lo he enganchado de gira (una vez se me escapó). El resto de información, ya sabéis…

MARIZA. Para mí, la mejor intérprete de música tradicional portuguesa del momento. Sufrí un concierto suyo en el Teatro Guimerá ya hace años, y dije que sufrí, porque las emociones te suben desde el corazón a la garganta y no te sueltan hasta algunos días después. ¡Cuidados cardiacos y gente sentida! Envuelve las letras con su cálida y moldeable voz y las lleva a su cima. Para mí es gloria pura. A ver qué me contáis los afortunados que contempléis su figura y lloréis sus notas en el Patio del Conde Duque.

ESTRELLA MORENTE Y DULCE PONTES. Vaya mezcla, debe de ser… ¡uuuufffff! “Una bomba de relojería a punto de estallar”. Un gran acierto, espero. A la Morente sólo ha he escuchado enlatada y es suficiente; a la “Dulce” Pontes se la tengo jurada: mentira. Fue un problema de asientos de ahce siglos en un recinto poco adecuado. Me encanta Dulce Pontes, aunque su cabeza vuela muy alto en directo y, a veces, se pierde del todo. ¿Pues Madrid tampoco quedaba tan lejos, verdad?

Lo demás no lo conozco, casi, o no lo he escuchado lo suficiente. Os recomendaría a Giorgos Moustaki, pero sería por “proximidad geográfica”, o por simpatía “nacionalista”, y eso no vale.

Aclaración: “Una bomba de relojería a punto de estallar” es un extracto de una canción de Enrique Bunbury: “El aragonés errante”. Que no quiero líos, ni reclamaciones.