Hace unos días murió el “Padre” Arsenio.
Para quienes no le conozcan diremos que era un docente franciscano que impartió clase en el colegio San Antonio.
En el caso de esta despedida tal vez no coincida mi opinión con las de algunos de los que fueron sus alumnos, al contrario que ocurrió con la muerte de Pacífico, que nos unía a todos.
Sin embargo, desde el lugar de expresión que es esta bitácora, yo tengo claro que quiero rendirle el homenaje que merece, pues conmigo acertó y siempre “supo leerme”, así que nos llevamos bien.
Gracias, Arsenio. Espero que allí tu rodilla maltrecha y tus débiles ojos y garganta no te den la lata.
Un fuerte abrazo.




3 comments
Comments feed for this article
26 Junio 2009 a 12:51 pm
yoe
Al margen de si cayese bien o mal, acertase o se equivocase, todo el mundo merece descansar en paz.
Como todos, hizo lo que pudo, de eso estoy seguro.
29 Junio 2009 a 2:39 pm
JLJ
Coincido en que descanse en paz. Mis últimos años como alumno no se marcaron especialmente por una buena relación. Los motivos ni los entendí ni los entiendo aún, pero tampoco he sido nunca rencoroso y ahora no voy a cambiar. Un abrazo ojos claros.
8 Julio 2009 a 10:32 pm
praetor
Descansa en Paz, Padre Arsenio. Gracias por tus enseñanzas y por tu ejemplo.