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SEREMOS CAMPEONES, y si no, da igual porque nos hemos sentido parte de algo; nos hemos abrazado a conocidos y desconocidos; nos hemos vuelto a ver refeljados en una sonrisa, hemos agarrado la mano de un amigo/a en una tanda de penaltis; hemos sufrido y disfrutado… y todo eso juntos.

ISRAel

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Hace unos días, con motivo de acercarme a Coria, para la noche de San Juan, pues allí hay unas enormes fiestas cuyo festejo central es el encierro del toro, tuve ocasión de nuevo de comprobar lo bondadosas que pueden ser las personas. Para mi desgracia y por muy diversos motivos, caí borracho y dolorido antes de las diez de la noche. Tal vez porque llevaba varios días saliendo o durmiendo mal, tal vez porque jugué un torneo de baloncesto dos días antes (6 partidos de unos quince minutos); tal vez porque para llegar hasta el lugar donde se celebraba dicho torneo tuve que desplazarme muchos, muchos kilómetros; tal vez por alguna conversación telefónica demasiado emotiva… Por unas u otras razones, eso es lo de menos, “enfermé”: me empezaron a doler los tobillos (hubo tormenta y lluvia y me los había torcido un poco en el torneo), el alcohol hizo presencia en mi conducta (caminar descalzo, querer a toda la gente), etc. El caso es que se apiadaron de mí dos de mis compañeros del trabajo: Pedro y Pilar, y me cuidaron y llevaron a descansar. Pero todo esto no acaba aquí, a la mañana siguiente estaba en la cama de una casa para mí desconocida. En el hogar de un amigo de Pedro. Había dormido en la casa de un semidesconocido; había vomitado en un patio de luz de su portal; había llegado borracho y agotado… Y esa persona: César, sólo se preocupaba de que estuviésemos allí todos cómodos: tómate un café (y te traía una cafetera de café recién hecho): tomaos un actimel (y se levantaba caminando hacia la cocina…); comed algo, y nos sacaba embutidos, comida, etc; duchaos, y nos tenía preparadas sendas toallas; etc. Impresionante, la verdad. Lee el resto de esta entrada »

De lo poquito que tengo la suerte de ver, escuchar y disfrutar (vivo en provincias), aquí va lo que creo que merece la pena, por impactante, genial, original o por lo que sea.

TEATRO EN OBRAS. Me encantó, me enganchó, me hizo llorar de risa y consiguió que me doliesen los mofletes. Humor muy ácido, muy bestia, muy crítico y que parte del costumbrismo (reflejado en personajes, decorados, etc) y te lleva a una visión dura, macarra y divertida de la realidad actual. En su último espectáculo “No sé qué de una trompeta”, aparecen desde E.T., hasta Andrés Pajares, desde dos viejas, hasta un albañil que habla a voces con Felipe II. Total: tronchante. Eso sí, no apto para remilgados, ni estirados: esto es humor a lo bestia. Creo que estarán unos meses en Madrid: ¡una suerte para los capitalinos!

Su blog: http://nosequedeunatrompeta.blogspot.com/

ISMAEL LO. Merece mi devoción aunque sólo hubiese cantado (o llorado, más bien) la canción “Tadjabone” (que no estoy seguro si se escribe así). Pero Ismael Lo es mucho más. Es el acercamiento del sentimiento africano, de sus sonidos, sus melodías a europeos tan aburridos como yo, que sólo sabían estar pendientes del rock y pop de por aquí. Es emoción en cada nota, en cada sílaba de cada canción. Es puro. Es Ismael, y de apellido Lo.

ELEFTHERIA ARVANITAKI. MI primera cantante griega preferida. Me la presentó -sin él querer- Ramón Trecet y dede entonces la escucho cada vez que me acuerdo. Cada vez que me acuerdo de la tristeza de , de la lucha y la fuerza de Dynatá, de melodías cargadas de sentimiento como Meno ektós o de la esperanza y el cariño desmesurado que trasnmite Tis kalinijtas ta filiá. Son sobre todo sus primeros álbumes los que me emocionan. Es una señora y una cantante que busca reinventarse cada poco, con todo lo positivo y lo negativo del caso. Es Libertad (traducción del griego de su nombre: Eleftheria).

GORAN BREGOVIC. El señor rítmico de los balcanes, el señor triste de las guerras yugoslavas, elseñor pacífico que nunca tomó parte por ninguna facción o etnia, pues él mismo es único y pertenece a dos de aquéllas que convivían en Yugoslavia. Es ritmo, es melodía, fuerza, voces, percusión, vientos. Es un hombre con visión de orquesta y, sus conciertos, una fiesta. Aunque alterne canciones más sentidas, lentas y nostálgicas, con unas llenas de vitalidad y energía, es eso: una gran fiesta que deja un profundo poso.

Ahora quería hablaros de algunos pequeños descubrimientos, tal vez más personales, que me gustaría compartir con ustedes. Empecemos:

ROSENVINGE Y VEGAS: Un verano Fatal. Me encanta este proyecto, disco o lo que sea. Por desenfadao, por su sonido tan extraño, por el tema principal, por la timidez de él y la voz de ella, porque me ha enganchado desde el principio a pesar de no entender algunas canciones. Hay sonidos que conectan con uno y no sabe porqué. Seguramente las letras algo “extrañas” y de protagonistas desafortunados, nocturnos, o los sonidos que sólo hacen acampañar a éstas, envolverlas. No sé, pero me encanta poner a toda mecha el tema “un verano fatal”.

NATACHA ATLAS. La descubrí, como casi todo, por casualidad y a través de alguien. Haciendo un curso formativo en Plasencia. Música con rasgos orientales, con una voz envolvente y que seduce fácilmente a cualquiera. He leído algo de ella, pero mi cabeza vuelve a traicionarme… Os recomiendo que os la bebáis tomando un té moruno, indio o de cualquier lugar que huela a oriente. Ideal para una reunión con amigos o una sobremesa.

ROBERT PLANT & ALISON KRAUSS. Menudo discazo que se han marcado estos dos juntos. No es rock, no es jazz, no es blues, no es nada y es todo. No esperéis un arrebato de fuerza pasada en Robert Plant; no hace falta. Un disco redondo como la copa de un árbol infantil. Suena cálido, sentido, sufrido, terrenal, roto… y te conecta con el mundo a través de su sensibilidad. Hay temazos por todo el trabajo. Tenéis que escucharlo, de verdad. Un último apunte: algunas de las canciones son versiones de otras más antiguas que pertenecen a otros grupos; a mi juicio, versiones muy acertadas.

XARIS ALEXIOU (o Haris Alexiou). Enorme cantante griega. Sus canciones, siempre con un aire tradicional de aquellas costas del Mediterráneo, con esa instrumentación que rasga los corazones, con esa voz que duele y endulza a la vez... qué más puedo decir. No fue la primera cantante helena que conocí, pero sí tal vez la que más perdura.

LED ZEPPELIN. Creo que no hace falta añadir nada, sólo su nombre… Tal vez decir que son el grupo que más me ha gustado de todos los tiempos. Música que bebe de muchos estilos, les dota de nueva forma y los supera por completo. ¿Qué más..? Son eternos.

Entre la música que me gustaría recomendaros os cito de momento la siguiente:

N.O.R. (o NIños de los Ojos Rojos): por sus directos, por su calidad musical, por sus diversos ritmos y melodíás… Porque crean algo especial, que no es folk, no es música balcánica, no es flamenco, no es hip-hop… es eso y mucho más.

Su web: http://www.bandas-sonoras.com/

WOLFMOTHER, de momento creo que sólo tienen un disco, tendré que informarme, pero es del rock más pegadizo que he escuchado en mucho, mucho tiempo. Su música engancha y no está exenta de calidad, pero sobre todo son “muy listos” y saben como meterte un ritmo contundente en el cuerpo.

EXTRETERRESTRES. Son jovenes y están empezando, pero sus letras son realmente cojonudas. Suenan un poco a la onda La Fuga, Extremoduro, etc, pero con un aire renovador que me gusta mucho. Destacan mucho más en los directos que en la única maqueta que de momento tienen publicada. Podéis escucharlos en myspace. Son una apuesta personal, a ver si duran lo suficiente y confirman mis mejores esperanzas para ellos.

En my-space: http://www.myspace.com/extreterrestres

Su web: http://www.extreterrestres.es.tl/

Europa Oriental, ¿por qué me encanta?

Me encantan los equipos de lo que podríamos llamar el Mediterráneo Oriental. Muchas veces son criticados: por tramposos, sucios en el juego, etc., pero lo que nunca se podrá decir es que se rindan ante nadie, ni que no tienen un sentido patrio y de lucha bien arraigado.

El último ejemplo, no es otro que el de la maravillosa trayectoria de la selección de Turquía en esta última Eurocopa. Ha remontado partidos imposibles, ha luchado lo indecible y ha perdido de una manera –no por esperada- increíble. Acorralando a Alemania en unas semifinales y derrotada fruto de sus propias ganas de salir victoriosa y de las malditas circunstancias: bajas, lesiones, rival más fuerte a priori…

Pero no sólo es Truquía. Ahí tienes a los griegos, que tanto en baloncesto (con más tradición dentro de sus fronteras), como en fútbol, nunca pierden la cara a ningún partido. Siempre compiten. Y, al igual que sus vecinos, si hace falta se sirven de todo tipo de argucias para arrimar la victoria o el trofeo a su lado. Malos modos, peleas, codazos, insultos, lo que sirva para descentrar al contrario. No estoy defendiendo este tipo de trato en un campo, cancha o pista deportiva, pero sí el ansia de ganar, de competir, de sentirse vencedor, aunque ello te lleve a cualquier tipo de comportamiento negativo. Esa conducta es reprobable, las ganas no.

No olvidemos que son pueblos “guerrilleros”. Los griegos defendiéndose por tierra y, sobre todo, por mar de las distintas invasiones. Con ejércitos muchas veces inferiores en número, pero superiores en espíritu y en destreza. Los turcos, por su parte, formando parte o núcleo del Imperio Otomano, controlando toda esa zona tan difícil en cuanto a enfrentamientos y guerras. Son pueblos curtidos, pues hasta hace poco –y entre ellos mismos- han estado en guerras y luchas. Y siguen mirándose de reojo.

Ese espíritu se perdió en nuestro país, más preocupado de montar guerras interiores, entre sus propios hermanos. El ejemplo claro, la Guerra Civil; el también evidente, aunque se trate de solapar políticamente, los continuos desplantes entre Comunidades Autónomas y las guerras soterradas entre estas o entre algunas y el Estado por sacar tajada de una u otra manera.

De eso se trata, de que si hay una diferencia importante entre esos países y el nuestro es que tienen un sentimiento nacional mucho más profundo y arraigado. Que todos arriman el hombro y cantan sus himnos con emoción en la voz y el corazón. Nosotros no sabemos competir contra “extranjeros”, sólo nos hacemos la puñeta a nosotros mismos. Y como excusa decimos que –lo que ocurre- es que somos unos caballeros en la cancha, que no en casa.

Un gran abrazo, aunque muchos no me entendáis.

ISRAel

¿Cuándo volveré a creer en los políticos? (suponiendo que alguna vez lo haya hecho). Pues no sé…

Tal vez si dejasen de hacer oposición trasnochada, es decir, si apoyasen lo que es mejor para nuestro país venga la propuesta de donde venga. Vamos, que si el partido contrario tiene una buena idea o quiere adoptar una medida que parece positiva y que posiblemente acabará con el problema para la que se crea, se le apoye y se apruebe esa idea. Dicho de otro modo, que los ciudadanos y nuestros problemas sean más importantes que “darse por culo unos a otros” o querer sacar dos votos más de los votantes retrógrados (sean del color que sean, que en todas las familias los hay). Lee el resto de esta entrada »

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