¿Cuándo volveré a creer en los políticos? (suponiendo que alguna vez lo haya hecho). Pues no sé…

Tal vez si dejasen de hacer oposición trasnochada, es decir, si apoyasen lo que es mejor para nuestro país venga la propuesta de donde venga. Vamos, que si el partido contrario tiene una buena idea o quiere adoptar una medida que parece positiva y que posiblemente acabará con el problema para la que se crea, se le apoye y se apruebe esa idea. Dicho de otro modo, que los ciudadanos y nuestros problemas sean más importantes que “darse por culo unos a otros” o querer sacar dos votos más de los votantes retrógrados (sean del color que sean, que en todas las familias los hay).

Tal vez si aprovechasen para bajarse los sueldos de vez en cuando y, especialmente, cuando hay gente que lo pasa mal mes tras mes porque no le da ni para vivir con dignidad.

Tal vez si tratasen de poner por delante a los ciudadanos que les han hecho el favor de nombrarlos como representantes en lugar de mirar por las microempresas y multinacionales, pues… Si es fácil. Vamos a ver, tú multinacional del sector de la alimentación, o pagas más por el kilo de tomate al productor o lo vendes más barato en tus mercados y tiendas. Que eso se llama entrometerse en un mercado “libre”, pues sí, ¿y? Lo importante es que la gente pueda comprar tomates a un precio más moderado y real y que a los productores les merezca la pena cultivarlos (no vamos a ser sólo el lugar de vacaciones del resto de europeos; además el ladrillo de los hoteles no es comestible). Y así con todo aquello en que sacan demasiado tajada las grandes empresas, pues casi todas ellas además pertenecen a personas que ni siquiera viven en España, con lo que el beneficio final se va fuera.

Tal vez si entendiesen que su puesto, el de políticos, es un puesto de servicio a los demás… Si en lugar de tratar de enriquecerse; si en lugar de que cada vez que se recalifican terrenos, se va a construir un puerto o cualquier otra infraestructura, etc no hubiese sospechas de que ellos han sacado tajada… Si en lugar de aparecer siempre en inauguraciones o actos públicos hartándose de jamón, se dedicasen a trabajar y a aprobar leyes habiéndoselas leído…

Tal vez si dejasen de gobernar según sus supuestas ideas, ya anquilosadas, o si dejasen de gobernar según la moda, pues me costaría menos poner las noticias. Y me costaría más insultarles cada vez que los veo en el televisor. Se trata simplemente de –como ya he comentado- mirar por su pueblo, por sus conciudadanos, no de aprobar una ley porque trata un tema recurrente que hay que solucionar o que lo parezca. Ya está bien de leyes injustas que sólo buscan el aplauso de la prensa y los medios. Ya está bien de gobernar o criticar para la galería. ¿Qué es eso de discriminación positiva? Ninguna discriminación puede ser positiva. No se puede beneficiar a un sexo frente a otro porque históricamente haya llevado las de perder. Simplemente hay que ser, de inicio, todos iguales ante la ley y ante la sociedad. Si después un habitante de nuestro país mete la pata, pues pagará su castigo, pero no puede ser que ya antes de nada, sea presunto culpable o se enfrente a alguna situación (como la búsqueda de trabajo) en condiciones de inferioridad.

Tal vez si mostrasen algo de educación al hablar en los mítines en lugar de, llevados por el viento a favor de saberse apoyado por sus seguidores acérrimos, poblar sus comentarios y sermones de desprecio hacia los partidos oponentes.

Tal vez si en las campañas electorales, todo un sufrimiento para cualquier persona con un mínimo punto de vista crítico, se dedicasen a aclarar qué quieren hacer realmente con nuestro país; qué medidas –reales y no fruto del oportunismo o del “pues nosotros más”- tomarán para abordar los problemas de nuestro país; mostrasen claramente un sentido crítico hacia su trabajo como políticos, sacrificándose personalmente para mejorar la situación de los ciudadanos, en lugar de hacer lo contrario: sacrificarnos a todos por su bien personal; si dejasen de gesticular según lo que les haya enseñado (muy mal por cierto) el experto en lenguaje gestual; si dejasen de dar voces frente el micrófono, que para algo está; si dejasen de tratar de engañarnos por llegar al poder o mantenerse en él, en lugar de ganárselo a pulso con propuestas realistas y socialmente positivas, etc., etc., etc.

Tal vez así, limpiarían su nombre, sus intenciones, dignificarían su trabajo y se merecerían un reconocimiento del que están, a día de hoy, a años luz.

O tal vez, lo único importante para la clase política sea vivir bien, salir en la televisión y asegurar el futuro de los suyos, y yo sea sólo un soñador.

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