Ahora quería hablaros de algunos pequeños descubrimientos, tal vez más personales, que me gustaría compartir con ustedes. Empecemos:

ROSENVINGE Y VEGAS: Un verano Fatal. Me encanta este proyecto, disco o lo que sea. Por desenfadao, por su sonido tan extraño, por el tema principal, por la timidez de él y la voz de ella, porque me ha enganchado desde el principio a pesar de no entender algunas canciones. Hay sonidos que conectan con uno y no sabe porqué. Seguramente las letras algo “extrañas” y de protagonistas desafortunados, nocturnos, o los sonidos que sólo hacen acampañar a éstas, envolverlas. No sé, pero me encanta poner a toda mecha el tema “un verano fatal”.

NATACHA ATLAS. La descubrí, como casi todo, por casualidad y a través de alguien. Haciendo un curso formativo en Plasencia. Música con rasgos orientales, con una voz envolvente y que seduce fácilmente a cualquiera. He leído algo de ella, pero mi cabeza vuelve a traicionarme… Os recomiendo que os la bebáis tomando un té moruno, indio o de cualquier lugar que huela a oriente. Ideal para una reunión con amigos o una sobremesa.

ROBERT PLANT & ALISON KRAUSS. Menudo discazo que se han marcado estos dos juntos. No es rock, no es jazz, no es blues, no es nada y es todo. No esperéis un arrebato de fuerza pasada en Robert Plant; no hace falta. Un disco redondo como la copa de un árbol infantil. Suena cálido, sentido, sufrido, terrenal, roto… y te conecta con el mundo a través de su sensibilidad. Hay temazos por todo el trabajo. Tenéis que escucharlo, de verdad. Un último apunte: algunas de las canciones son versiones de otras más antiguas que pertenecen a otros grupos; a mi juicio, versiones muy acertadas.

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