Estos días se encuentran en plena preparación, pero ya podemos atisbar algunos problemas con los que contará nuestra selección de baloncesto en el futuro. No me refiero a problemas que puedan aparecer a lo largo de la próxima competición: los Juegos Olímpicos, si no a otros que parece que nos acompañarán por un cierto tiempo. Me explico.

Todos nos felicitamos una y otra vez por tener a varios compatriotas en la NBA, sin embargo, este hecho conlleva algunas limitaciones para nuestros internacionales de la pelota gorda. En pasadas fechas ninguno de los “nba” ha podido entrenar con los seleccionados hasta resolver su situación contractual, con el ligero perjuicio que ha causado al equipo nacional: no poner reunirlos a todos para las sesiones de entrenamiento. Después han tenido que emprender viajes “relámpago” para firmar sus nuevos contratos. Y volver a la concentración con sus compañeros. Demasiados kilómetros y poco descanso. Situaciones anecdóticas que pueden empezar a ser habituales. Más cuantos más baloncestistas tengamos en aquel país.

Algo peor puede ocurrir a partir de ahora con la que es “nuestra estrella”: Pau Gasol. ¿Por qué, si nunca ha habido dificultades para que juegue con la camiseta roja? En primer lugar os recuerdo que se perdió ya un campeonato hace algunos años. En segundo lugar, destacar que no es lo mismo jugar con los Lakers que con los Grizzlies, por varias razones. Los Lakers supongo que le exigirán tarde o temprano el mayor de los compromisos al jugador, pues suelen jugarse el título de aquélla liga. Además, el propio Pau Gasol (algo más complicado pero posible) puede empezar a pensar en eso mismo: ganar el título de la NBA. Esto puede necesitar de más descanso y de más “esfuerzo” al tener que dejar a un lado sus compromisos nacionales por los propiamente profesionales. Nuestro “jugador referencia” ha ganado medallas -con el resto de los españoles- en casi todas las competiciones baloncestísticas internacionales, exceptuando precisamente los Juegos Olímpicos. Si el pívot español de los Lakers ganase cualquier metal en la próxima cita, podría empezar a plantearse seriamente abandonar la selección. Bien es cierto que dijo que mientras pudiese jugaría con sus compatriotas, pues lo sufrió muchísimo como espectador la ocasión en que decidió no acudir a la llamada de España. No obstante, todo va cambiando. Más medallas, nuevo equipo en la liga americana… Esto mismo puede ir ocurriéndoles a otros jugadores españoles si van asumiendo cada vez más protagonismo en sus equipos de la NBA; sobre todo si éstos van pasando rondas de los Play-offs y creciendo en sus expectativas año tras año. El caso más fácil de señalar para un futuro no lejano es el de Calderón, que se postula ya (y merecidamente) como base titular de los Raptors. Cuanto más protagonismo ganen y asuman, más normal resultará que sus equipos quieran unas ciertas garantías de poder contar al cien por cien con nuestros jugadores. No olvidemos que Pau Gasol se lesionó en el Mundial de China, en el que España se proclamaría campeona sin la participación del pívot catalán, en la final contra Grecia. Y estuvo varios meses de baja.

No quiero con este artículo decir que nuestros jugadores no deban asumir dichas responsabilidades, ni crecer en la competición en que estén. Simplemente me gustaría que todos lo fuésemos asumiendo cuanto antes. Que nos vayamos haciendo a la idea de que –al igual que les ocurre a jugadores de otras selecciones, como la lituana, por ejemplo- podemos sufrir la decepción de que nuestros mejores jugadores dejen de acudir a la llamada de la selección española. Es lo normal, ocurre en muchos equipos nacionales y –tarde o temprano- aparecerá este problema en el nuestro. Cuanto más tarde en darse, mejor, pero… que lo tengamos ya presente.

Y suerte para los Juegos Olímpicos… que hay equipo para traernos una medallita, aunque será complicado.

España sueña a baloncesto… ¡y que no nos despertemos!

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