Nos estamos volviendo locos. En realidad unos más que otros, eso sí. Llevo ya unas semanas o meses, no recuerdo bien, quedándome pasmado ante algunos titulares de la prensa extremeña. En primer lugar leí que con la nueva reforma del currículo de secundaria (ESO) nuestros alumnos/as leerán sobre todo a los escritores extremeños en la asignatura de literatura. Hace ya algunas semanas o algo más -ya os digo que de memoria no ando muy allá- mis ojos repararon en que se pretende “montar” una policía autonómica. Vamos, que después de estar años y años criticando los provinciano de los nacionalismos autonómicos que encontramos en el territorio español, resulta que nosotros, los extremeños, los sin tierra, sin pan… sin agua, simplemente éramos unos envidiosos. Bueno, perdón, que aquí me he equivocado. Me redimo: nuestros políticos (los que nos merecemos, como siempre), son los envidiosos, o los que no tienen ideas propias, que lo mismo da.

Vamos a ver, rebobinemos que nos estamos volviendo locos. ¿Para qué quiere nuestra tierra una guardia “especial” o autonómica? ¿No es suficiente con lo que ya hay: guardia civil, policía local y nacional? Somos –sin estadísticas en la mano- la región que menos delincuencia tiene (o debemos de estar entre las que menos). Somos (otra vez sin números) una de las que menos accidentes aporta a los números nacionales. Con esto -y teniendo también en cuenta que a poco que pasees por la zona centro de Cáceres, ciudad en la que vivo- cada vez me encuentro con más y más fuerzas del orden, ¿para qué coño queremos una policía extremeña con una bellota en el escudo de la solapa y todo? Nada debe de ser que nos sobra el dinero, por eso no tenemos ni para pantanos, ni para tapar baches, ni para dar trabajo a nuestros habitantes si no es de policía extremeño. ¿No será que hay que crear lo que sea para colocar a quien interese? ¡Qué va, loco!, contestaréis asombrados, ¡Cómo va a ser eso! Pues si no es así, señoras y señores, esto no hay quien lo entienda.

Ah, se me olvidaba ya… No sé cuántos grandes escritores extremeños hemos aportado a las letras hispánicas. No son muchos: Espronceda, Gabriel y Galán…. y el cantante de Tam, tam go, claro (“premio extremeña sonora” después de letras como: “te di todo mi amor, arroba, arró, punto com” ¡¡y no sigo que me da la risa!!). Lo que sí sé es que la asignatura debe llamarse algo así como “Lengua y Literatura Española”. Y sí, los extremeños somos españoles, de los más españoles seguramente, pero no tiene sentido leer sólo a nuestros eruditos de las letras cuando tenemos un abanico amplísimo si no nos circunscribimos a nuestro despoblado territorio. ¿O no? Pues nada, lo que yo decía, que es mucho mejor ser un pueblero y un provinciano, que leer algo de Valle Inclán, Lope de Vega, Cervantes y otros tantos que no deben de ser tan buenos literatos ni tan españoles como los extremeños.

Pues nada, sigan haciendo las mismas payasadas que los autónomos con lengua propia (cooficial solamente en sus tierras, les recuerdo) que lo mismo a nosotros nos dan la independencia incluso sin solicitarla: como somos pobres. Pero, realmente, para pobres, pero de entendederas, nuestros políticos.

P.D.: ¡ah, y que creen también el puesto de asesor del asesor del coordinador del ayudante del que le ata la corbata al Consejero de no se qué! Mierda, que ese puesto ya lo crearon. ¡Y menuda labor!

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