¡Así tenía que ser! Si unimos al problema de que no respetamos y estamos invadiendo nuestras costas a base de ladrillo y cemento, el poco respeto que tenemos por las mismas… pues… BANDERAS NEGRAS.

Ésa era la conclusión fácil para cualquiera que se pusiera a pensar un poco. Verano tras verano vemos acciones que, no por habituales son menos dañinas: gente lanzando basura u objetos al mar o esto mismo en las playas, a escasos metros de donde nos encontramos tumbados tomando el sol y escuchando el zumbido del mar.

Si a estas pequeñas acciones le unimos el escaso respeto que nuestras industrias tienen hacia las costas, pues… BANDERAS NEGRAS. Todos sabemos que gran parte de las industrias vierten sus “porquerías”, residuos, etc a los ríos. Y todos sabemos (no sólo gracias a Jorge Manrique) que los ríos van a dar a la mar. Si los ríos bajan “sucios” o casi contaminados, y desembocan en el mar, pues… BANDERAS NEGRAS.

Y es entonces, cuando nos molesta, cuando nos cierran una playa o dicen que no es apta para el baño, cuando nos revolvemos, miramos de un lado a otro y nos tiramos (muy ligeramente) de los pelos. ¿Cómo ha podido pasar? Si es que estas industrias, estas fábricas… -pensamos. Pero nadie pone solución. Nadie le reclama al gobierno que persiga y sancione de una manera más seria a quienes realicen vertidos contaminantes. Y, ni mucho menos, nadie pediría que multasen a alguien que arroja un envoltorio al mar. Porque ése es parte de un problema muy español: todos queremos que se funcione mejor, todos apoyamos medidas más serias para defender nuestros bienes naturales oi culturales; sin embargo, si vemos a alguien -con uniforme o no- que se acerca a otra persona para recordarle una regla de civismo, una norma o para sancionarle, nos llevamos las manos a la cabeza. Es algo así como, que nos pongan las pilas, pero que yo no lo vea, que me da “cosa”. Con las grandes industrias no hay problema, pero si es un vecino el que arroja algo al mar… nos da “no sé qué cosa”.

Hay que trabajar para salvar nuestras costas (y nuestros ríos y otros bienes naturales) de la construcción desenfrenada, de los vertidos contaminantes, de los barcos que arrojan basuras… y de nosotros mismos, si no… MÁS BANDERAS NEGRAS… y se nos acabará el bañarnos en el mar y el turismo: uno de los motores de nuestra maltrecha economía.

Si queréis informaros mejor, pinchad en:

http://www.elmundo.es/elmundo/2008/07/22/ciencia/1216727202.html

Ellos lo analizan de una manera menos pasional y aportan un mapa con las banderas y puntos negros de nuestro litoral.

En este blog hay un artículo relacionado: “Nos estamos quedando sin costas”, en la sección Recomendamos… artículos de periódico.

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