Aquí cada uno mira su propio beneficio, aunque ante la prensa, en campañas electorales y siempre que hay oporutnidad, se muestren prestos a ayudar al pueblo, preparados para aclarar la política del país y ansiosos de acabar con la corrupción de sus camaradas políticos.

Hace ya cuatro años que nuestro actual gobierno (recordemos que de bandera socialista, lo que concierte el caso en más “pecaminoso”) aprobó una ley por la cual las personas dedicadas a la política (por el bien de la claridad y para acabar con la corrupción) debía declarar y hacer públicos (en el B.O.E.) su patrimonio. Como desgraciadamente era de esperar, estas buenas intenciones se han quedado en eso, y no se ha vuelto a saber del caso. Como no soy letrado, ni sé de leyes y me está costando explicarlo más allá de lo que parece evidente, os dejo a continuación un enlace al artículo de periódico que me ha recordado para qué sirven nuestros políticos y cómo aprueban leyes que no se llevan a cabo ni sirven de nada…

Así, para entender mejor de lo que hablo, podéis leer en este enlace: artículo.

¡VIva la DEMOCRACIA!, pero la de verdad, no esta “pamplina”.

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