La música nos hace libres. La música debe innovar, debe tener un componente artístico y cultural y otro componente denominado entretenimiento, que no debe primar sobre el primero si no complementarlo. Debe servir de vehículo para sentimientos, ideas y sueños. Todo eso se está perdiendo en nuestra tierra, como afirma Auserón en el artículo que os recomiendo desde aquí.

Las casas de discos van a lo fácil y lo pegadizo, y esta enfermedad no parece tener fin, pues nos hemos acostumbrado a ella y parecemos aceptarla sin más. Letristas que antaño serían principiantes ahora son considerados semidioses y cerebros ocurrentes, cuando si se pone algo más de atención, huelen a lo mismo y no innovan ni en las poses.

Ojalá se vuelva a apostar por gente creativa y abandonemos las radiofórmulas. De veras que se crean buenas canciones en estos tiempos, pero debemos darles una oportunidad, y no macahcarnos siempre con lo mismo. ¿No os cansáis? Realmente es incluso más beneficioso para las compañías producir a grupos que sean un referente y creen música que a otros que al año o dos discos ya no sirven para nada porque son fruto de las modas. Será siempre más positivo promocionar a un grupo que puede tener fanáticos duraderos y fieles (que compran sus discos en lugar de sólo descargarlos) que a “fans” de pacotilla que cambian de chaqueta como de ropa interior. Pero las compañías no acaban de entenderlo. O son cobardes o prefieren apostar por lo de siempre.

De veras, leed el artículo de Santiago Auserón, merece la pena y es agudo (aunque no descubra nada nuevo).

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