Me he quedado alucinado.

Ahora llegan los de la SGAE y le cogen el gusto a eso de pedirles cuentas a los Ayuntamientos porque las canciones que tocan las bandas en las verbenas tienen sus derechos de autor y éstos los gestionan ellos: los amigos de la SGAE. Aquí en Extremadura le han ganado un “juicio” a un Ayuntamiento (de 850 habitantes aproximadamente), así que a ver por cuánto les sale la broma (enlace a noticia). Y no es un caso aislado.

¡Vamos a ver, que creo que me estoy perdiendo algo o volviéndome loco! En primer lugar, en caso de reclamarle a alguien sería a los músicos, la orquesta, lo que me parecería igual de injusto. Yo entiendo que las canciones tienen a sus autores, pero hay algunas que forman parte ya de la cultura popular, como “Paquito el Chocolatero” (que creo que es por la que surgió la demanda o polémica). Estas composiciones deberían estar libres de estos “estigmas” esgaísticos, digo yo, y de derechos que no deberían aplicarse a actuaciones en directo.

Me parece bien (aunque no del todo) que haya que rendir cuentas con los autores de canciones cuando son incluídas algunas versiones en trabajos discográficos y se saca un beneficio claro: single en la radio, tema importante dentro del disco, etc. Pero, ¿cobrar a músicos o cantantes porque tomen prestadas las canciones para espectáculos en directo? Me parece que se están pasando.

Y, cuidadito con la pregunta, entonces, ¿por qué estos mismos “sabuesos” de la SGAE no les echan el anzuelo a los artistas que incluyen las versiones en sus discos cuando las interpretan en directo? Y, aún mejor, ¿por qué no les reclaman esos “impuestos” a artistas que tocan en sus directos canciones de otros versionadas, como hace mi idolotrado Bunbury, por ejemplo, y sí se las reclaman a los Ayuntamientos?

Se me ocurren varias respuestas:

  1. Vestir un santo para desvestir a otro, no tiene sentido. “Sacarle la pasta” a Bunbury, Pitingo, Mercé, etc para dárselo a otro “artista” es mover el mismo dinero, y eso a ellos no les deja beneficios.
  2. Ir a por las orquestas no tiene sentido pues acabarían con ellas ya que, precisamente, no están podridas de pasta. Así que hay que atacar a organismos como los Ayuntamientos (que son “de todos”) y que se les supone más presupuesto y riqueza. Entonces sí consiguen dinero que está fuera de su arcas (llenas de impuestos injustos que presuponenen la culpabilidad de los consumidores de discos compactos, discos duros…) y se lo pueden repartir a los músicos, y quedarse ellos con su parte por hacer tan buena y justa gestión de sus derechos como autores.

Es una vergüenza que su afán de recaudación roce estos límites, que se les riera la gracia y se creasen impuestos injustos y anticonstitucionales ya me parecía muy bestia, pero esto es ya… Sacar dinero a todo, sin importar nada, que de moralidad no vamos a hablar, por no dejarlos a la altura de los ciempiés.

Además no creo que hayan ido pidiendo permiso a los cantantes, músicos y compositores (que casi se ven obligados a registrar sus trabajos en esta organización) para que defiendan sus derechos de tan vil manera. Seguro que a Manolo Escobar, El Canto del Loco u otros grupos musicales no les parecerá especialmente bien que nuestra querida SGAE actúe así.

Cualquier día nos cobran por recitar unos versos de Lorca o Machado en la calle, por utilizar una frase de una novela en la televisión o la radio o por ir cantando por la calle. Y, en mi modesta opinión, no hacemos más que publicitar y propagar gratuitamente a los autores y sus obras.

Y, algo más: me gustaría que alguien me explicase si, como sospecho, se trata de una empresa privada que la creó un ente público y trata temas públicos, como los derechos de autor y demás. Así que, quien pueda y sepa, que nos dé “pistas”.

Gracias por vuestra colaboración.

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