Esta mañana me he enterado que problablemente se aprobará un trasvase de Extremadura a Murcia para abastecerles de agua. No es tan mala idea si no fuera porque en Extremadura necesitamos un 40% más de agua para nuestras cuencas hidrográficas (según recientes estudios) y porque una obra de tamaña envergadura (casi 700 kms de tuberías desde de Cáceres a Murcia, por ejemplo) destrozaría pasiajes y zonas que deben o deberían esatar protegidas. Además, evidentemente, acometer una obra tan colosal debe mermar mucho las arcas públicas.

Bueno, pues sin querer entrar mucho al trapo (ya habrá tiempo de pelerarnos por este tema), mi reflexión ha ido más allá. ¿Por qué? Gracias en parte a ciertas conversaciones sobre temas parecidos en las que he participado y escuchado últimamente; a mi creciente preocupación por la conservación y preservación de la naturaleza; y a que me he topado con algunos artículos estos últimos meses que han arrojado luz sobre temas como éste.

Vayamos por partes. En nuestro país tan localista y pendenciero (además de egoísta por el mal ejemplo de algunas comunidades, las más desarrolladas) cada vez que hay que compartir recursos naturales se lía una buena. Andalucía, por ejemplo, quiere gestionar por si misma el Guadiana. Curiosamente, el Guadiana riega la zona sur de la provincia de Badajoz y algunas provincias andaluzas. Yo entiendo que un recurso compartido como este río, no puede ser competencia de una sola Comunidad Autónoma, si no que tiene que haber un árbitro: el Gobierno Central. Y aquí empiezan un montón de disputas que se dirimen normalmente más por otros intereses que por los propiamente naturales, conservacionistas y positivos para los pueblos. Así, con cientos de ejemplos con puntos en común con el anterior, se está consiguiendo fragmentar un país.

El otro punto: nos cargamos el planeta. Aunque nunca se hable de esto, cada vez que el agua se embalsa o se “bifurca” el cauce de un río para llevar agua a otro sitio, miles de litros dejan de bajar al mar. Eso es bueno, podríamos pensar nosotros o los venecianos, pero no. El nivel del mar sube, pero si queremos que siga habiendo algo de pesca (que la estamos agotando) no podemos “desecar” ríos o reducir tan drássticamente su caudal. Me explico. Parece ser (infórmense mejor ustedes) que al bajar el nivel de agua, el volumen de cauce, es mucho menor también el “alimento” que llega al mar. Algo así como que el agua transporta (evidentemente si lo pensamos) un montón de materias o “nutrientes para peces” que va recogiendo en su tránsito por las tierras que baña. De esta manera, si cortamos o dejamos de “regar” tanto nuestros mares y océanos con las aguas dulces que a ellos van a parar, se reducirá aún más drásticamente, la pesca en esos espacios marino

Recopilemos y vayamos concluyendo. Gracias a la deficitaria y economicista gestión de nuestros políticos (y los de la mayoría del mundo), estamos acabando con los recursos naturales y bienes paisajísticos de nuestro país; con nuestros ríos y masa forestal (otro tema); y -además- con la convivencia entre los diversos pueblos que conforman un país tan rico cultural y tradicionalmente. Pues es así, y lo es, gracias a las diversas culturas que en él han vivido y se han asentado y al mestizaje que se produjo entre ellas. Algo totalmente contrario a lo que sucede actualmente, en el que unos parece que nada quieren saber de otros y cada vez van limitando más sus experiencias, saberes, tradiciones… por puro e insensato egoísmo heredado del discurso de nuestros políticos.

¡Cuidemos nuestras gentes y el territorio que habitan! Viva la pluralidad: cultural, religiosa, idiomática, de tradiciones y costumbres, paisajística, natural… y humana.

Por cierto, muchos de ustedes sabrán arrojar mucha luz al tema de cómo afecta a paisajes, seres vivos que lo habitan, cuencas y mares el tema de que se trasvase agua de unas tierras a otras. Por favor, informad de ello aquí mismo y danos vuestra opinión sobre esto que a mí me parece una aberración natural. Así todos aprenderemos mucho más. ¡Gracias!

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