Loco: persona que se comporta como le parece, sin atenerse a reglas, hábitos ni convenciones sociales. Suelen acabar como inadaptados en susu propias sociedades. Normalmente expresan aquello que los demás no se atreven, provocando rechazo o si su originalidad es “artísitica” envidia o admiración. Muchos de los mayores artistas y creadores de todos los tiempos han sido tenidos (o lo sufrían de veras) por locos.

Cuerdo: persona que acepta lo socialmente establecido, aunque no se lo crea, y participa activamente de ello. Suele tener dudas sobre su vida y las formas sociales, pero nunca lo dirá, no vaya a ser que nadie opine igual y se sienta raro, desplazado o distinto al resto. Hay algunos casos de gente que realmente está a gusto con cómo marcha todo, pero esos son los verdaderos locos (y peligrosos), por conformistas.

Normal: tiene su personalidad. La muestra según las circunstancias del entorno y propias, es decir, dependiendo de cómo se encunetre él/la y en qué ambiente esté en ese momento. Comparte, por tanto, rasgos de las dos categorías anteriores, aunque les gusta sentirse incluídos en la primera de ellas. Son los más estables, pues se adaptan mejor. En ocasiones les gustaría pasar de todo y cambiar su vida por otra, pero estos deseos no suelen verse realizados. Sin esta “clase media” se perdería el equilibrio.

Tímido: no todos los tímidos lo son. Algunos son más bien personas muy inteligentes que parecen tímidas porque mentras tú hablas ellos escuchan y te analizan. Así, parten con ventaja: la de saber cómo eres tú, siin tú ni siquiera sospechar cómo son ellos (¡cuidado!). Los tímidos de verdad son personas que por una u otra circunstancia (no siempre problema traumática infantil, ¡psicólogadas norteamericanas!) les cuesta mostrarse abiertos en su entorno y mucho más fuera de él. Decía algún maestro que tuve que éstos, los callados eran muy complicados de “atender”, pues no sabía qué les pasaba. No sé. Yo pasé de ser más bien tímido a lo que soy ahora, que hablo hasta con las alfombras.

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