Me ha sorprendido esta pasada mañana, cómo algunos compañeros estaban “felices” por la victoria de Obama en las elecciones de los Estados Unidos. Piensan que será un cambio radical a mejor el que experimentará el mundo gracias a este señor.

Yo soy mucho más prudente o realista, según se mire. Por varias razones:

  • No creo que al nuevo presidente de aquel país se le vaya notar tanto su gestión fuera de sus fronteras. Sï que puede “arreglar” algo la sanidad de los suyos, las partidas presupuestarias para investigación no bélica, ayudar algo más a los necesitados… pero nada de eso nos influye al resto del mundo.
  • Las buenas intenciones suelen quedarse en eso cuando la realidad te golpea. Y la realidad es que el mundo no lo rigen los gobiernos, si no las grandes empresas, que son quienes manejan realmente los hilos.
  • La más triste e importante: conociendo el país que va a gobernar este señor, no creo que le dejen hacer ninguna locura, ni que le permitan cambiar mínimamente un mundo que les interesa. En el pasado hubo casos de líderes más pacifistas y moderados que…

¡Suerte Obama! Sé que lo harás mejor que tu antecesor, pero no hay que engañarse.

Quien opine lo contrario, que se exprese…

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