El escritor decía en su libro:

“Tengo sólo el presente, y eso es lo único que me interesa. Si puedes permanecer en el presente serás un hombre feliz. Percibirás que en el desierto existe vida, que el cielo tiene estrellas y que los guerreros luchan porque esto forma parte de la raza humana. La vida será una fiesta, un gran festival, porque ella sólo es el momento que estamos viviendo”.

Eso es. Nos empeñamos muchas veces en hacer enormes planes futuros. Y otras en vivir mirando constantemente el pasado. Sin embargo nuestra vida transcurre en el presente, ni podemos predecir ni controlar nuestro futuro ni podemos volver al pasado (al que solemos mirar con la mirada dulce del olvidadizo, con los buenos ojos del tiempo que va difuminando los problemas de entonces). Mas esas actitudes no son nada más que escapadas, hacia delante o hacia atrás. Intentamos huir de nuestro presente porque no nos sentimos a gusto en él o porque no nos atrevemos a afrontarlo. Y, con ello, lo que hacemos es prorrogar las incomodidades de nuestra vida, nuestros problemas reales, que son los de ahora mismo, no los que ya pasaron ni los que vendrán.

Anticipar el futuro, si se mira de una manera ilusionada y positiva, genera felicidad en quien lo hace, pero no podemos refugiarnos en esa actitud, pues –si queremos algo para nuestro futuro- debemos luchar por conseguirlo.

Regodearnos en el pasado (algo aún más común), tampoco sirve de nada, ya que en el día a día, somos infelices comparando nuestra situación actual con la que recordamos como anterior, que ya he dicho que suele “romantizarse” mucho.

Debemos aprender a vivir en el presente, a luchar por él y así gozar de un futuro más acorde con el que deseamos. Y no podemos caer siempre en ahorrarnos satisfacciones por querer esperar a las venideras, pues eso no nos hará felices, ya que si después las esperadas no nos resultan tan positivas o nunca llegan, nos sentiremos más desgraciados aún: por dejar pasar la que estaba cerca y por no conseguir la lejana. Así que si tienes algo que hacer, algún viaje que emprender, alguna ilusión que cumplir y sientes y tienes cercana, no la dejes pasar esperando a la que vendrá en el siguiente tren. Tírate a por ella y sé feliz en el presente, pues como suelo decir: si eres feliz un día y otro y otro y otro… al final resulta que eres feliz, sin ni siquiera darte cuenta; sin embargo si esperas a tu felicidad, te pasarás la vida esperándola.

Éste es mi último comentario al libro de Paulo Coelho. Espero que hayáis disfrutado de todos ellos y que los completéis si os parece oportuno o si tenéis algo interesante que aportar.

Aprended a conoceros. Vivid como os gustaría vivir. Buscad la felicidad en el presente y, así, sed felices.

Anuncios