¡Se veía venir!

Si te has torcido un poquito el tobillo la semana anterior. Si el traumatólogo te dice que te duele la rodilla derecha porque apoyas el peso más en esa pierna que en la izquierda. Si vas al partido después de unas cañas con tus compañeros para celebrar a tu patrón… ¡Tiene que pasar! En los primeros minutos de fútbol sala ya me había torcido el tobillo. Y esta vez bien torcido. Demasiada velocidad de movimientos, demasiadas ganas, escaso regate. Intentas hacer algo que no sabes a una velocidad que no controlas y… ¡A estar un tiempito sin hacer vida normal!

Después se puede hablar de mala suerte si se quiere. Hoy tenía el día libre y un montón de asuntos que resolver o adelantar. Este fin de semana lo tenía de “puente”. Se acercan las navidades y pretendía salir a comprar ya algunos regalos… ¿Dónde ha quedado todo eso? En nada, ya que ni siquiera puedo pisar bien el embrague para ir con el coche de un lado a otro. Eso sí, quienes me conocéis ya sabéis que no pienso rendirme del todo. Con otras peores hemos seguido disfrutando de salir, quedar, etc. Sin embargo, algo habrá que cuidarse.

P.D.: si ya me decía mi fisioterapeuta y osteópata: “En épocas de cambio, cuando la cabeza tira para un lado y (…) los ojos van para un lado y los pies giran en el contrario. Por eso la gente se dan en esos momentos tantas torceduras”.

Habrá que empezar a poner en sintonía “cuerpo y mente”.

ACTUALIZACIÓN.

No hay mal que por bien no venga. Estos días intentaré ponerme a editar video por ordenador; dejar escritos futuros artículos; leer más y acabar con uno de los libros de Punset; echar una mano en casa e ir pensando qué hago con mi vida.

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