El cansancio de ayer me ha procurado una mañana de sábado. Ya hacía tiempo que no tenía una mañana de sábado. Lo de acabar los viernes llegando a casa de madrugada, con “cierta ingesta de alcohol” bajo la piel, y el cansancio de toda la semana, me había privado de tener “mañanas de sábado” en los últimos meses.

Así que, hoy he tenido tiempo de ehcarle un vistazo a los periódicos digitales, desayunar tranquilo (inlcuyendo un helado), salir a comprar lotería de navidad (el segundo premio caerá en Cáceres) y comprar felicitaciones navideñas.

También me he dejado llevar por el ritmo lento de estas mañanas: poca gente en las calles, andar más calmado, frío bajo la sombra… Supongo que la mayoría anda de compras en los grandes almacenes. Una suerte para los transeúntes despistados como yo.

Me acaban de llamar. Anoche me dejé las llaves en el coche de un” compi” de trabajo. ¡Vamos a echar una caña..!

Sábado por la mañana… has vuelto. ¡Pronto desaparecerás de nuevo!

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