¡Uno ya no sabe qué hacer! Si te haces caso de esos correos masivos que se envían y reenvían unsa y otra vez, ni pestañearías. Unos que si el actimel no hace nada, e incluso inhibe la propia producción de lo mismo que afirma aportar a nuestro cuerpo. Otros que si no cojamos móviles que nos encontremos en el suelo, porque son bombas. Otros que si ves a un coche con las luces apagadas en la autovía, ni se te ocurra darle con las luces largas para avisarles, pues te persiguen, te paran y te propinan una paliza, pues son una mafia.

¡Yo creo que ya está bien!, ¿no? Así es imposible saber lo que es cierto o real y lo que no son más que lo que antes se llamaban “leyendas urbanas”. Pero resulta que realmente es complicado en ocasiones decidir qué hacer, ya que a veces “atacan” a lo que nos es habitual, como en el caso de alimentos o productos alimenticios, o nos meten miedo ante lo más normal del mundo (sacar dinero de un cajero). Por suerte, en otras son rápidamente destapados por las administraciones o la policía; como ocurrió con el ejemplo del coche con las luces apagadas en Tenerife.

Lo curioso es que muchas veces parecen perseguir algún beneficio para quien los “publicita” y extiende o un perjuicio para quien los sufre. Esto ocurre en el caso de productos, ya que empresas que compiten unas con otras parece que son quienes se encargan de que todo esto llegue a nuestros correos electrónicos personales. Y como el boca a boca sigue siendo algo que funciona muy bien, pues… Esto realmente me parece muy sucio, pues se juega con el miedo y la seguridad de la gente (los consumidores). Sin embargo, no quiero tampoco aligerar la carga de culpa sobre el resto de estos bulos legendarios que invaden la red y nuestros emails. Todos  y cada uno son culpables de hacernos preocuparnos o sembrar la duda sobre distintos aspectos de nuesta vida, y nos hacen sentirnos inseguros por el simple hecho de bebernos un yogur o un refresco.

¡Ya está bien! ¡Acabemos con esto! Y si tú que lees estas líneas eres una de esas personas que se dedica a hacer correr todas estas “bromas” tan graciosas, empieza a pensar en el flaco favor que haces a los demás.

Como muestra y para que veáis que muchas veces se trata de casos graves, aquí os dejo un enlace que habla de cómo las mentiras que circulan por la red traen de cabeza a médicos, farmacéuticos y hasta a los propios tribunales italianos (¡manda huevos!).

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