Abandonar el FCB ha sido mano de santo para el brasileño. Ya las lesiones no es que no se ceben, es que ni siquiera se acerudan de él. Y el fútbol en la semivecina Italia se adapta más a sus características: más físico, con mucho contacto en el centro del campo y con necesidad de que alguien conduzca la pelota al compañero mejor colocado lo más rápido y claramente posible.

Así que el bueno de Thiago, al que siempre he defendido y casi admirado, sigue ganándose la confianza de técnicos y aficionados. Y haciéndose un hueco en el duro y competitivo fútbol transalpino.

Desde aquí, como siempre, desearle suerte.

Os dejo un enlace para que os informéis de su rendimiento y pregresión allí lejos.

Otro a un video con imágenes del jugador a su paso por Barcelona.

Y el último: imágenes y gol con su nuevo equipo, el Genoa (Génova).

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