Llevaba yo ya unos días con la mosca detrás de la oreja.

Mi cuerpo me “viene fallando” desde este último carnaval. Parece que no rinde a la altura, o que no se ha recuperado de tantas alturas y el vértigo se va haciendo con él.

Hace unos días a través del messenger hablaba con una amiga y me decia precisamente que debo parar un poco. Mi ocio actualmente ocupa buena parte de mi tiempo y es nocturno, deportivo, musical y demás. A esto hay que unirle mis habituales problemas de sueño; la vuelta de mis problemas de estómago (no me extraña); y la última novedad: calambres en las piernas.

Como decía, ya venía yo pensando en estas circunstancias y en cómo mi cuerpo no acababa de adapatarse a ellas (sin descanso es más difícil) cuando ayer mismo -en el transcurso del partido Cáceres-Beirasar Rosalía- otra conversación con Riky me hizo realmente opinar que debo cambiar un poco. Tal vez muy influidas las palabras y reflexiones por la situación del momento: agotamiento tras “festejo cañeril” postcurro y estómago roto. El caso es que estaba y estoy convencido de un cambio d hábitos. Claro, que pensarlo y creérselo resulta más fácil que llevarlo a cabo. Me he puesto la fecha de comienzo de la próxima semana.

Mientras tanto, anoche sufrí un ataque de mi propio cuerpo (otro)., que me avisaba de nuevo tan solo unas horas después del último.

…Y esta mañana: recuperación total. Resurrección.

(Ya veremos si cabeza y cuerpo se han reconciliado lo suficiente o si esta “rápida recuperación” me lleva de nuevo a autoengañarme y seguir con la caña habitual).

Seguiremos informando.

¡Ah, y como banda sonora os dejo un video! De estos que gozaba yo cuando era un jovencito barbilampiño: Hombres G: “Chico tienes que cuidarte”. Ni me acordaba de las enfermeras ni de Pedro Reyes (¡pecado sin perdón!). Recuerdos de niñez.

¡Debería dejarme bigote “en honor a” y comprarme un chándal ochentero!

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