Cada día es más evidente.

Estamos en las conversacoines como esperando para “meter cuña”, nuestro comentario,nuestra aportación, y preparándola, esperando, ni siqueira escuchamos lo que nos dice la otra persona.

Y, digo yo, es más fácil aprender de otro u otra que de nosotros mismos, que sólo nos podemos enseñar lo que ya sabemos: repasar lo sabido, vamos.

Además, en muchas y diversas ocasiones, ya presumimos lo que la otra persona nos va a comentar sobre algún tema y, en lugar de escucharla y responderle teniendo en cuenta lo que dijo, repetimos lo mismo que afirmó ella a modo de enfrentamiento o incluso nos  ha dadola razón u ha opinado como solemos hacerlo nosotros y, sin embargo, ella piensa que no es así y comienza un debate entre “peces espada”. Es absurdo a todas luces y da lugares a peleas y malentendidos.

Recuerdo conversaciones de lo más absurdas en este tono, en las que he participado activamente o sólo como oyente. Y seguro que a cada uno de vosotr@s os ha sucedido también más de una vez.

Bien, parece que la solución está bien clara y fácil, escuchar más al resto en lugar de sólo oír y prestar atención, pues puede que pensemos todos bastante parecido y estemos “discutiendo aire”.

 

Abrazos, malajes. 

caso ascen y mis padres con suelo-azulejos.

escuhcar lo que se dice no pensar ya que sabemos qué nos están diciendo.

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