Nadie sabe muy bien cómo surgió. Unos cuentan unas versiones, otros otras. Pero lo único seguro es que esta nueva amenaza para el mundo nació en la paradisíaca población de Kalambaka.

Tres es su número. Trío es su nombre. Y tres, claro está (sino de qué tanto tres), son sus integrantes. Uno, el Spiderman de Meteora; dos el Legionario Cristiano; y tres el Grecogitano.

Donde acaba la historia y comienza la leyenda…

Llegaron juntos y agotados al núcleo principal de actividad humana de Las Meteoras. Tras un viaje emocionante gracias a la conducción temeraria que se practica en aquel país, se apearon en Kalambaka, quien les diera nombre, y acto seguido se establecoeron en el hotel Odysseon. Horas más tarde la cerveza del lugar y algunas “gotas” de vino de retsina, habían conseguido el milagro.

Tres “personas normales” ya no lo eran. Tres tipos cotidianos en cualquier estampa de cualquier bar o pub, o incluso de conciertos horrorosos, ya no lo eran. Sus facciones seguían siendo las mismas, por muchas muecas, tonterías y risas que les asaltasen. Sus espíritus no.

¿Qué había cambiado dentro de ellos? ¿Qué consecuencias tendría para el esto del viaje este cambio? ¿Y para la humanidad y su supervivencia más allá de esta reunión de monstruos de la chorrada barata?

Nadie lo sabía aún. Yo ya conozco la respuesta. Pero tendréis que esperar a otro capítulo más de… “El Trío Kalambaka”.

Pronto en tus kioskos.

Bueno, aquí lo antes que pueda, para ser más precisos (y menos mentirosos, que de eso los kalambakeros saben mucho).

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