Cáceres perdió un partido en el que a falta de unos minutos para el final del tercer cuarto parecía tener controlado. Ahí vino la reacción de los ilerdenses y se instalaron los nervios y el agotamiento en los extremeños. Último cuarto de poca anotación y algo mejor juego local. Cáceres no vio aro en más de dos minutos al final del choque.

Partido igualadopor la lucha de los playoffs de ascenso entre Lleida y Cáceres. Los visitantes se las prometían felices al final del primer tiempo, en el que consiguieron dejar sólo en veininuevte puntos a su rival; por 36 propios. Pero víctimas de sí mismos y sus circunstancias cedieron tras la reanudación. ¿Y cúales son estas circunstancias? Además de las conocidas (lesiones y bajas) el propio cansancio acumulado de los jugadores. Da la sensación en los cuartos finales de los útlimos partidos de nuestro equipo de que los pupilos de PIti Hurtado se desfondan en defensa y llegan sin fuerzas al ataque. Esto se traduce en falta de movilidad y demasiada lentitud de movimientos. Como si todos se quedasen mirando a ver qué hace quien lleva el balón, esperando a que ggenere una descompensación defensiva para tener opciones de lanzamiento. Demasiada facilidad para las defensas rivales.

Otro aspecto a destacar es la acumulación de imprecisiones: malos pases (debido a ese exceso estático); errores absurdos como pasos o tres segundos; algunos tiros forzados; etcétera. Parece que quieran darse a lo difícil, habiendo opciones tan fáciles como un bloqueo y continuación o jugar un dos para dos.

Desde aquí, como últimamente defiendo, envío un aplauso a los jugadores, por su casta, su entrega y su ferocidad. Hay que mejorar en algunos aspectos del juego. Y recuperar efectivos, si no, el cansancio, nos pasará factura a cada ocasión que pueda.

Un fuerte abrazo para toda la plantilla. Y sus seguidores.

Os dejo las estadísticas…

Y Siskauskas. El Barça tenía el partido “en su mano”, con cinco de ventaja al poco de  iniciarse el útlimo periodo. Apareció Siskauskas. Puso a su equipo por delante con dos triples consecutivos. Después siguió sumando en penetraciones y demás. Trece  o quince puntos anotó este tremendo jugador. Y el Barcelona no supo contrarrestarlo, aunque tuvo sus opciones: contraatque taponado a Basile y triple fallado por Navarro; todo antes de la sucesión de tiros libres finales. Siskauskas ha metido a su equipo en la final. Les esperan los griegos… del Panathinaikos. ¡Partidazo!

¡Viva el baloncesto!


Anuncios