Sí, mostré mis dudas sobre la que sería la gestión del nuevo presidente de los EE.UU. en el momento de su nombramiento. Pero, si he de ser sincero, como trato habitualmente, he de afirmar rotundamente que me equivoqué con tanta duda.

Han pasado algo más de cien días desde su nombramiento y es hora de hacer autocrítica y de reconocer que este señor, Obama, está tomando decisiones que me gustan, que modernizan aquél lejano país, tan poderoso y , sin embargo, tan anclado en ciertos aspectos de su pasado.

El nuevo presidente está tomando decisiones loables y que me parecían necesarias y  mucho más justas que las de su predecesor (peor imposible). Destaco brevemente algunas: dar carpetazo a  Guantánamo (una auténtica vergüenza nacional e internacional); su apuesta por energías renovables, creando además empleo con ello; su política exterior, mucho más dialogante y normalizada, destacando “el caso cubano” y las medidas que ha tomado para favorecer a los familiares cubanos de otros que lo fueron y ahora residen en los Estados Unidos. Y seguro que se me escapa algo.

Son medidas que no comprometen prácticamente en factores económicos a su nación y que, sin embargo, están creando un clima de ánimo hacia esta nueva administración y que están lavando la cara a su país en el exterior. Detalles que también son importantes. No sólo somos números y dinero.

¡Bien por ti, Obama!  Y sigue así.

Próximamente esperamos avances en la Pena de muerte

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