Hace ya muchos años que conseguí comprarme un disco de Haris Alexiou llamado “susurros”. En él aparecían una colección de canciones antiguas, viejos éxitos, de la Grecia del siglo veinte. Todos los temas tremendos y preciosos. Pero hubo uno que empezó a calarme por otras razones a parte de por su “drama” (inherente en todos). Su nombre: “no le preguntes al cielo” (“Min ton rótas ton uranó“, en transcripción fonética bruta).

Este tema en el disco aparecía con un tono más suave, sin embargo, yo empecé a tararearlo a “un ritmo más alto y con mucha más percusión”. Mucho más bestia, digámoslo así. Y me  servía para animarme y demás.

Hace escasos días conseguí que mi equipo de música volviera a leer ese compacto. Y “recuperé”  esa canción. Después el Estudiantes salvó la categoría ante el rival blanco de la capital. Y me vino el “no le preguntes al cielo” a la cabeza.  Es mi himno y lo he vuelto a sentir y disfrutar dentro de mí.

“Es mío”, pero quiero compartirlo.

Aquí os dejo otra versión. ¡Qué pena, no es la de Haris Alexiou! No la encuentro en la red. Eso sí, espero que os guste igualmente, sobre todo teniendo en cuenta que la mayoría de vosotr@s no habréis escuchado la versión a la que hoy rindo tributo. Desgraciadamente es menos intensa emocionalmente y además la cantan en inglés, y sólo el estribillo en griego. Una pena, ya os digo,  pero…

Abrid los oídos y…

Como “regalo” os entrego también el “theos an einai” (“zéos an íne”, algo así como “si existe dios”) interpretado, este sí, por la gran Alexiou. Otra de las músicas que me arrancaron el corazón. ¡Cuidadito, que viene..! (y en directo).

¡Buff! ¡Demasiado para mí!

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