Éste será uno de esos intentos fallidos. Una de esas intenciones no cumplidas.

“Abandono los informativos”.

 

Realmente está mal expresado, pero la dualidad del título me llamó la atención y lo mantengo.

Abandono esto de ver informativos en mi televisor. Las razones son tan claras como fáciles de predecir y entender. La falta de rigor informativo. La incoherencia de lo que vemos y escuchamos en ellos y de la verdadera actuación de la clase política: la falsedad disfrazada de verdad por unos u otros intereses. El hacer dela anécdota, noticia. El engaño como bandera si con ello creo la opinión que me interesa. Etcétera. Habría tantas razones y tantas maneras de explicarlas que…

Para no desconfiar totalmente en el ser humano voy a intentar el esfuerzo de vivir algo más de espaldas a la actualidad informativa. Por lo menos a la televisiva. Con ello no quiero decir que en la radio o la prensa se comporten mejor, pero… lo de la televisión es demasiado.

 

A ver si lo consigo, aunque parto con la desventaja de que desayuno con las noticias con la excusa de enterarme de lo que sucede en el mundo deportivo.

¿Alguno más dejaríais esta práctica por su propio bien? ¿Y por otra razón?

 

Por cierto, y hablando de informativos y su veracidad, sería buen momento de atender también a la veracidad de nuestros gobernantes y políticos. Ya sabéis que estamos de elecciones “europeas”. Así, quien no sepa mi opinión sobre ello, puede leerla en uno de los primeros artículos de esta bitácora (“Cuándo volveré a creeer enlos políticos“, enlazado). O podéis consultar otras lindezas que les he dedicado en la sección de “Política, Economía y otros ascos“.

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