Nos suena el teléfono, especialmente el móvil, y parece que el mundo se para, que hay que descolgarlo pase lo que pase, que si no lo haces eres “raro”.

Incluso algunos días la gente te acusa: “pues te he llamado esta tarde y no me has cogido el móvil“. ¿Y?

No siempre es posible atender a una llamada, o no siempre apetece o es buen momento para hablar con alguien.

¿Acaso estamos obligados a contestar sí o sí?

Hace unos días alguien llamaba a casa de mis padres y tardamos en descolgar el telléfono, y mis padres como enfurecidos por ello. En otra ocasión mi padre estaba arreglando algo en la cocina, se acercaba la hora de preparar la comida y se pone a atender una llamada (que duró más de veinte minutos). ¿Qué pasa que era más importante hablar con no sé quién de cualquier chorrada?

Me parece que nos estamos equivocando. Si tan importante es vovlerán a llamar y, si no, ya llamaremos los que no quisimos/pudimos descolgar.

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