Hace unos días hablaba con mi padre, perdón, charlaba mi padre conmigo a cerca de  que todos los políticos en todos lados son iguales, refiriéndose a los escándalos del Reino Unido y de un tal Gordon Brown. Yo trataba de convencerle de que del todo igual no deben de ser (ya que aquí estamos llegando a niveles de “república bananera”). Y el domingo los británicos se pusieron de mi lado. Tal vez sus políticos  se parezcan a los nuestros, pues el poder hace daño en cualquier latitud. Sin embargo, los votantes no. Aquí, haya el “supuesto” escándalo que haya, surja la duda razonable que surja a cerca de la gestión política de nuestro país, los votantes no castigan. Ejemplos, creo que a todos se nos vienen algunos a la cabeza, y muy cercanos (de uno y otro color). Allí, el partido del tal Brown, Laboralista, ha sido relegado a un tercer puesto con sólo un 16% de las papeletas a su favor. Aquí, ocurra lo que ocurra, seguimos anclados en el dañino bipartidismo, añejo ya y prebélico. Así que debemos seguir aplicando la máxima: cada pueblo tiene lo que se merece.   

Una lectura muy recomendable  “El Estado ha vuelto.. y a lo grande“. Aunque no estoy muy de acuerdo con el título en su aplicación a nuestro país, pero es una tendencia necesaria y real. Necesaria porque necesitamos unos árbitros de la economía doméstica y mundial. Desgraciadamente en  países como el nuestro y muchos otros, estos árbitros siempre benefician al grande, perjudicando al chico. Entiéndase  grandes empresas y multinacionales por un lado y ciudadanos por otro.

Y una idea loca: ¿si las elecciones son europeas y demcráticas, por qué no nos permiten votar a candidatos y partidos políticos de otros países europeos que pensemos que van a gestionar mejor nuestras necesidades en “Europa”? Visto el nivel de nuestros gobernantes y oposición… Además, esta utopía llevaría implícita la responsabilidad profesional de defender a un estado-país no propio porque para ello has sido elegido. Sería tan “increíble“. Y es tan irrealizable en una Europa poco madura y que entiende la democracia de una manera tan poco provechosa para los europeos de a pie.

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