No me suele apetecer conducir demasiado. No suelo nadar, porque me aburro. Sin embargo…

El fin de semana pasado decidí que mejor viajar un poco en mi propio coche que pudrirme en mi ciudad. Estando ya en mi destino: Jerez de los Caballeros, y tras unas conversacinones telefónicas, decidí que me pegaré el tute  de ir hasta Alcalá la Real (posiblemente solo) en mi automóvil.

Lo de la piscina es casi peor. No me gusta nadar. Me parece un tostón y me acaban doliendo distintas partes del cuerpo. No obstante, como no me han dado otra opción de ejercicio físico que no me acabe de reventar la rodilla… me ha tocado empezar a dar brazadas y patadas al agua. La semana pasada fui cuatro días consecutivos al agua (y sin manguitos ni flotador). Ésta aún no he ido…

Ése sí que sería el cambio gordo: volver a ser metódico. Sólo lo conseguí de una manera radical y alargada en el tiempo durante un año. Si soy capaz de volver a ello avanzaré mucho en el aspecto que decida trabajar (no creo que vaya a ser en el nado, que es circunstancial).

A ver si los cambios diminutos son presgio o se quedan sólo en amago.

¡Cuidado con el calor!

P.D.: Esta noche Rosenvinge en Villanueva de la Serena (de postre “The Wish“). Allí estaré.

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