Hamburgo. Hamburgo. Hamburgo…

Llegamos impulsados por los ecos de la música y de la simpatía. Música, porque un tal Dave que yo había conocido en el avión que me depositó en Bremen (desde Málaga) tocaba en Doomfox, un grupo de rock duro, y nos había invitado a Jose y a mí a un concierto. Simpatía, claro está, hacia este tipo, el australiano Dave, que volvía de pasar unos días en el sur de España, encantado con nuestra cultura y nuestra gastronomía.

Ahora hablemos realmente de la ciudad. Recuerdo que tiene varias plazas, varias iglesias y, cómo no, una de ellas está medio derruida. De ella os dejo unas imágenes.

Torre de la Iglesia de Sant Nikolai

Torre de la Iglesia de Sant Nikolai

Y una segunda fotografía en que aparece Jose examinando el material del que está hecha una campana (¿?). Allí mismo, en Sant Nikoilai…

Ruinas y campanas de Sant NIkolai, Hamburgo

Ruinas y campanas de Sant NIkolai, Hamburgo

Para quien no lo sepa, a mí este tipo de construcciones que estuvieron completas pero debido a algún bombardeo o al propio paso del tiempo se encuentran más bien hechas añicos aunque manteniendo rasgos claros, son las que prefiero, más me gustan y más disfruto. Te dan pistas de cómo fueron, pero también dejan volar tu imaginación. Un claro ejemplo sería la Iglesia do Carmo en Lisboa: preciosa (fotografías).

Sigamos adentrándonos en Hamburgo… Además de sus plazas, su puerto, su catedral… lo más importante y que le confiere, según entiendo yo, su personalidad es su aire industrial. Un río, el Elba,  cruza la ciudad y sigue tierra adentro. En su discurrir por la población va dejando puentes y casas con aire de otro siglo. Puentes de hierro. Nada esbeltos ni decorativos en su mayoría (excepto alguno en la parte más soñadora de la ciudad). Y casas. Construcciones de ladrillo rojo, cocido, uno tras otro, uno encima de otro, unidos por el cemento y el ansia de dar cobijo a los trabajadores. Y, para mí, este es el aire real de Hamburgo. Súmale sus bares, cafeterías, restaurantes y tendrás la ciudad casi completa. Sí, casi. ¿ Por qué? Porque aún nos faltan sus gentes y su “zona roja”: Sant Pauli.

Pero antes, alguna imagen de sus puentes y de una callejuela estrecha muy pintoresca…

Puente y construcción

Puente y construcción en ladrillo rojo

 

Hamburgo 036

Callejón Krameramtswohnungen (¿a ver quién lo pronuncia?)

Sus gentes, venidas de diversos lugares, como demuestra el ejemplo de Dave. Y, además, los de allí y los que han ido llegando, todos muy abiertos, muy habladores, muy simpáticos, diríamos. Por lo menos esa fue nuestra experiencia en la noche hamburguesa. Asistimos al local donde tocaban los Doomfox, aunque nos costó encontrarlo. Por cierto, se encuentra en la zona roja y, por cierto también, allí mismo está una comisaría de policía y justo en frente las señoras de la calle que “acen la calle”,pues hay otras que están tras escaparates en una calle específica. A lo que íbamos. Entramos en el concierto. Una joven nos dijo que teníamos suerte, porque era de los mejores grupos que tocaban por allí. Antes tocaron otros (¿nombre? A saber…). Al acabar el grupo de Dave (guitarrista) comenzamos a hablar con la gente, pues el australiano nos iba presentando a distintas personas y estas personas a otras. Estuvimos hablando (incluso en español), compartiendo cervezas… Y esa fue mi sensación. ¡La peña deseando conocer gente nueva, hablar con ellos, mostrarse abiertos y desenfadados! A los españoles se nos supone todo esto, pero yo he estado viajando sólo por algunas capitales de provincia y os puedo asegurar que… en Hamburgo la gente es más cercana que muchos ibéricos (por no hablar de ibéricas). Después estuvimos jugando a futbolín (no ganamos ni una), en un local y otro, etcétera, etcétera y nos ocurrieron todas las “desgracias” que podían ocurrirnos, pero esa ya es otra historia, que hoy hablamos de Hamburgo, no de la fortuna y la noche.

Antes de finalizar y despedirme, os presento al Puerto de Hamburgo y a su Ayuntamiento.

Hamburgo 039

Acercándonos al Puerto de Hamburgo

 

Hamburgo 002

Fachada de Ayuntamiento de Hamburgo

Y como os he marcado enlaces y os ha intentado transmitir la tan grata impresión que me casuó a mí la Venecia del Norte en elúnico día en que pude disfrutarla, espero que os pique el gusanillo y paséis a echarle un vistazo. 

¡Viajad, malditos, viajad!

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