“En la ausencia del gato, los ratones juegan. Y juegan -así es la curiosa perversidad del corazón humano-, a juegos que son al mismo tiempo peligrosos y aburridos, a juegos en los que, si se pierde y los abandonamos, nos sentimos humillados, y si insistimos y ganamos, lamentamos no haber perdido.”

Con este símil tan fácil y esta explicación tan sencilla y escueta, Aldous Huxley nos recuerda esos momentos de nuestra infancia en los que por hacernos los valientes o no parecer niños, entramos en “juegos” o hacemos aquello para lo que aún no estamos preparados y, al llevarlo a cabo, no nos enorgullecemos de ello, evidentemente, si no que nos sentimos mal por saber que en realidad seguimos siendo niños. Cualquiera recordará alguno de esos días en que habría sido mejor no estar o no haber participado. Y todo esto nos recuerda lo malas que son las prisas por crecer, ésas que a veces contagiamos a nuestros menores y les hacemos perder la inocencia antes de tiempo.

 

Y para ilustrar lo dicho y seguir defendiendo que cualquier idea que digamos ya fue expresada mejor por alguien anteriormente… un videoclip: “De mayor”.

 

Con música todo se digiere mejor.

 

Abrazos.

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