Hace unas semanas me hice por fin y de nuevo, socio de la Biblioteca Municipal de Cáceres. Más que nada por ir llenando la cartera de carnés. Pero ya puestos, comencé a sacar libros y, por qué no, a leerlos.

Y me encontré con una novela de lo más original en su forma y de lo más convencional en su temática: relaciones mujer-hombre. Para mi suerte, escrita por una mujer, lo que supuestamente debería ayudarme a eso de entenderlas, ser empático… Pero no nos vamos a ir por las ramas de la falsedad ni de la piscología moderna (¡qué miedo!), sino que vamos a centrarnos en esta novela y en un fragmento que me ha encantado.

Se me olvidaba, su nombre es “Alberta tiene un amante” y su autora Birgit Vanderbeke. Está escrita la novela de una manera muy “extraña”, algo así como si nuestros pensamientos a cerca de recuerdos pasados fueran escritos tal cual llegan a nuestro coco, con las divagaciones, asociaciones lunáticas, líos y estructura desestructurada. Un auténtico show, vamos, pero que va avanzando muy poco a poco.

La autora, a parte de dejar constancia de la mente muy analítica de las mujeres (seguramente sin proponérselo), ahonda en la realidad de las relaciones de pareja, de cómo nos mueve la inseguridad, de cómo nuestras decisiones pasan de ser claras para a no estarlo tanto al poco, de cómo nos complicamos la vida afirmando lo contrario a lo que queremos decir, etcétera. Ya os digo, puro reflejo de la realidad.

Así que, como ejemplo ilustrativo y para despertar vuestro interés, os voy a dejar un fragmento de “Alberta tiene un amante” . Una porción que además nos explica cómo nos venimos abajo o empezamos a dudar por cualquier detalle nimio y absurdo.  

 

“Gracias a los gargarimos de Nadan comprendí lo que en el fondo ya sabía desde aquella noche que pasamos sentados en un abeto caído pero que  no había sabido expresar con palabras: que es mucho más fácil querer en el pensamiento que en la vida real, en la que, aparte de la manía de pensar que no deja a la gente besarse en paz, no paran de salir al paso de la manera más tonta que pueda imaginarse cosas como hamburguesas frías, techos falsos de formica, corbatas con elefantes y, para colmo, esos gargarismos al enjuagarse la boca y un montón de cosas igual de desmoralizantes. No entendía cómo hay gente que a pesar de todo se sigue queriendo”.  (Birgit Vanderbeke).

Antes de despedir este artículo quería recomendaros aún más que esta novela otra que retrataba la realidad de las relaciones, y no sólo de pareja,  la obra teatral “Española dicen que es” de Jesús Alviz. La leí hace ya algo más de ocho años y me encantó. Y es, si cabe, aún más ácida que la de la autora alemana. Muy muy recomendable.

 

Y ahora me pongo a otro tema, que -como siempre- me enrollo tela.

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