Suele el autor de estas líneas mostrarse dicahachero y de buen humor cuando habla de aquello que nos asemeja a españoles y griego. Hasta tal punto, que afirma que Grecia es como Extremadura pero con costa e islas (miles, por cierto).

Normalmente me centro en el carácter: habladores, vociferradores, callejeros, etcétera. O en el ánimo, peleones y orgullosos de su patria, auque muy críticos con ella. O, más fácil, en ciertos rasgos físicos, una vez sabemos que eso de que eran rubios y demás ni siquiera parece claro que fuera cierto en la Época Clásica.

Sin embargo, ahora debo centrarme en ciertos “comportamietnos negativos”.

Cada año, cada verano en España arden miles de hectáreas. En Grecia también. Cada verano, cada año, la mayor parte de estos incendios son provocados, tanto aquí como en la patria de mis primos. Y cada vez, por intereses individuales y económicos: enriquecimiento por negocio inmobiliario.

¡Un asco, más que una pena!

Como en otros aspectos, aquí somos brutos y allí lo son más. En esta ocasión, el nordeste de Atenas se colorea de rojo, pero de un rojo amenazante que se acerca e invade con destructivas ansias bosques, viviendas y rstos arqueológicos.

Una vez más las ansias de dinero del ser humano se ceban con la naturaleza y sus iguales. Ahora hay que sumarle su cultura.

Uno es un soñador, y le gustaría que en sucesivos veranos ni ardiese España, ni se quemase Grecia. Pero uno también es realista y ya va conociendo al ser humano, que es muy similar sea de la latitud y la longitud que seas. Voraz, asesino, analfabeto y egoísta. Ya sea español, o griego. 

Como en otras ocasiones, os dejo enlace a noticia con video.

 

¡Abrazos!

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