A pesar de que hace unas semanas, a inicios de agosto, podría afirmarse sin miedo a la equivocación que “me bebo hasta el agua de los floreros”, por no hablar de detergentes o friegasuelos, ahora me embarco, a partir de hoy mismo, en una aventura experimental.

Evidentemente tamaño experimento no consiste más que en dejar de beber durante un mes.

¿Se me hará corto? ¿Tal vez largo? Eso es lo de menos.

Lo que realmente importa es establecer algunas conclusiones, como todo estudio, claro. Y teniendo en cuenta que la muestra es tan amplia como una sola persona, el que suscribe, universalizarlas y hacerlas ver la luz para degustación de los lectores.

Y no, no es coña, las conclusiones serán expuestas -previo estudio comparativo con la realidad anterior- y abordarán varios aspectos de nuestra vida cotidiana.

Habrá que ver si se dan sorpresas o no.

 

Un abrazo. Ya os contaré…

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