Aldous Huxley nos ha legado un párrafon en el que nos aclara cómo empobrecemos nuestra vida y nuestras experiencias en contacto con los demás y por influencia de la opinión pública. El autor deja claro que todo es mucho más bello de lo que al final tendemos a valorar, pero que nuestro propio entorno nos hace contaminarlo con calificativos más mundanos o incluso soeces.

“Practicamos la alquimia al revés: tocamos oro y lo convertimos en plomo; tocamos la lírica pura de la experiencia y la convertimos en los equivalentes verbales de mondongo y bazofia.
No es usted demasiado optimista en cuanto a la experiencia? -le pregunté-. ¿Es siempre tan dorada y poética?
Intrínsecamente dorada -insistió Rivers-. Poética por naturaleza esencial. Pero, desde luego, si está usted lo bastante acostumbrado al mondongo y la bazofia que nos sirven los que moldean la opinión pública, tenderá a contaminar sus impresiones en la misma fuente; recreará el mundo a la imagen de sus propias nociones y, desde luego, sus propias nociones son las nociones de todos los demás. De este modo el mundo en que vive consistirá en los Mínimos Denominadores Comunes de la cultura local. Pero la poesía original está siempre ahí; siempre -insistió.”

Tal vez debamos empezar a liberarnos de las opiniones que manchan y embadurnan todo de pesimismo, envidia y colores oscuros. Combatir aquellas afirmaciones conque no estamos del todo de a cuerdo en lugar de callar y que parezca que las aceptamos. Y, sobre todo, no dejarnos dañar por esos comentarios feos y derrotistas que acaban con la magia de lo que nos rodea. Tal vez así influyamos en los demás de una manera positiva, y ellos nos devuelvan esa misma moneda, mejorando nuestra visión o, al menos, haciéndola más real y menos paupérrima.

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