Tras deleitarme en mi etapa anterior con estilos cercanos o herederos del rock, seguí transitando por esos caminos y me acerqué especialmente al heavy, al rock bastardo de la escena española, algo al punk y a todos los ritmos que anduviesen cerca de ambos.

Así, mis referentes en esta nueva época fueron grupos extranjeros como Led Zeppelin, Iron Maiden o Blind Guardian, mientras entre los de la tierra destacaba por encima de todos  Extremoduro, bien auxiliado por otros como Reincidentes y Platero y Tú, especialmente.

Estos años los he querido bautizar como de “Apoteosis musical” porque fueron aquellos en que la música pasó a formar parte de mi vida y porque han sido los que más me han marcado para mis futuros gustos y aquellos en que las influencias musicales de mis amigos y mi hermano han sido más evidentes. Después he sido yo quien ha querido contaminar a mis amistades con la música que más disfruto o más me toca.

Entre los grupos que me llegaron por cantos de sirena de mis amigos estaban, cómo no, Led Zeppelin, seguramente mi grupo preferido de todos los tiempos y mi referencia atemporal. Siemrpe parto de ellos y a ellos siemrpe vuelvo. 

Po eso os dejo el video de un directo de Led Zeppelin interpretando “Since I’ve been lovin you”. ¡Una pasada! Y qué jovenes éramos todos. Ellos mucho, yo, un pensamiento o idea en el interior de una joven aún no convertida en madre.

Y como supongo que la mayoría conocéis a estos virtuosos, vamos a nombrar a otros músicos que eran habituales en mis escuchas. Judas Priest, de quien me costó algún que otro mes escucharme el “Painkiller”, son un claro ejemplo de influencia externa que apunta a una radicalización en el sonido y a necesidad de fuerza y derroche de energía juvenil.

Blind Guardian, Helloween y Pantera fueron otros de los grupos que, sin tener un sonido realmente parecido, enriquecían mis oídos partiendo de ideas cercanas al heavy y, en el caso de los dos primeros, decorándolas con mucho de magia y ensoñaciones pseudomitológicas.

Iron Maiden fue otro de los grupos que me marcó. Ahora, realmente, las canciones me parecen muy iguales unas a otras, pero no dejan de tener esa aire de “heavy ligero” gracias a sus guitarras y de velocidad y rudeza. Tanto con Paul Diano como con Bruce Dickinson sus discos son tremendos y por eso se merecen su espacio y reconocimiento.

¿Y Black Sabbath qué? Con éstos también me dio fuerte. Algo menos rudos, más primitivos y muy muy oscuros, conquistaron mi corazón sin reservas. Canciones como Paranoid, Childrem of the grave, Symptom of the Universe y muchas otras se hicieron un enorme hueco en mí y son himnos para mucha gente.

Todo este sonido contundente convivía con un rock español muy impregnado de lucha social y de algún ingenio especial que no se repetirá gracias a su originalidad y su desgarro personal. En este caso hablo de Roberto Iniesta, el Robe, quien con su grupo Extremoduro, ha marcado un hito en la música rock española, integrando un lenguaje más rancio, directo y bastardo para explicar de manera clara sus sentimientos, ascos, problemas y relaciones. Algo nunca visto u oído en nuestro país y que ha dejado un largo sendero que recorren ahora muchos otros grupos. Así, el Robe y sus secuaces se conviertieron en otro de mis grupos referencia y nos dieron una lección a todos de honestidad en las letras, aunque suenen algo duras si estás acostumbrado a la sensiblería del pop.

Como decía, otros grupos que entraron en mi vida -igualmente gracias a mi hermano- fueron Platero y Tú, La Polla Records y demás. A ellos habría que añadir otros como Reincidentes y Porretas (a través de amigos), ya que todos compartían las ganas de pasarlo bien encima del escenario y las letras algo socarronas o incluso de enfrentamiento contra la sociedad y sus costumbres. De esto último Platero andaba más cojo.

Además otros nuevos grupos coque revisaban estilos ya conocidos o que impregnaban otros con supoorpia personalidad tenían en vilo a mis oídos. Entre ellos cabría destacar a NIrvana, que poco duró, y a los Offspring, gracias a su enorme “Smash”, un disco que rejuveneció el panorama musical.

Entre toda esta maraña de sonidos directos y sin miramientos, se colaban -cómo no- aún algunos grupos y propuestas más poperas. Duncan Dhu, Antonio y Rosario Flores, Hermanas Sister, the Cranberries y otros tantos se hacían hueco en mis días de estudio y apuntes.

Y, la sorpresa final: ¿cómo es posible la convivencia de todo lo nombrado antes, de Pantera, Helloween, Iron Maiden, Extremoduro, Porretas… con los eternos cantautores?

La vida es así y así sucede. La gente que a mi alrededor vivía no tenía por qué ser toda igual, ni tener los mismos gustos. Incluso, evidnetemente, había quien ya tenía este mismo problema de diversidad en el gusto y alternaba el heavy con las melodías y letras de estos herederos de los juglares.

Silvio Rodríguez y Pedro Guerra fueron quienes más me llenaron. Otros, como Aute, me resultaron algo aburridos y a los que tarareaban mis padres (Serrat, Ana Belén, etcétera) me acerqué yo mismo con ansias investigadoras pocos años después. 

 

Y con esto doy por terminado el capítulo apoteósico, espero que os hay gustado o al menos parecido interesante. En el siguiente el gusto se me diversificará aún más infectado por un viejo amigo que vino a mi rescate en las horas de siesta.

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