Ha llegado a su fin la segunda fase del campeonato de Europa de baloncesto por selecciones (¡vaya, qué nombre más largo!) y nuestra España parece haber aprendido de sus errores y haberse soltado algo más el pelo.

Se han recuperado la defensa, muy especialmente, y algunos automatismos en ataque. Esto nos permite no necesitar tannto de rachas positivas de jugadores (Navarro), ni de referentes tan claros como el mayor de los Gasol. Evidentemente son necesarios, como se vieron en los partidos de esta segunda fase, pero no deben de ser una obsesión. Haber recuperado todo ello, junto con jugadores como a Garbajosa y Rudy, nos hace ser optimistas. Estamos en el camino y podemos ganar a cualquiera, lo que no quiere decir que vayamos a ganar fácil, pero sí que tenemos de nuevo esa opción. A seguir así…

En el partido ante Lituania, y ya previamente ante Turquía (aunque con peor suerte), nuestra selección recuperó su defensa. Ésa aguerrida y fuerte que no suele conced er tiros fáciles. Pero, además, ante los Lavrinovic, Keliza y compañía, nuestros jugadores se desmelenaron más y sin dejar a un lado la táctica defensiva oportuna, salieron esprintando a la caza del balón robado, a la anticipación al pase y al “en-cuanto-te-des-la-vuelta-te-la quito” que tan poco habíamos visto en esta competición.

Todo ello propició que se consiguieran canastas fáciles, redujéramos la ventaja contraria y nos marchásemos en el marcador ¿Por qué? Porque con esos balones robados y esos contrataques se ganó la confianza suficiente y la alegría como para que entratan otros tiros: los del ataque estático (triples, entradas, canastas interiores). Y es que todo es uno: si estás arriba confías más en ti mismo; esa confianza te permite acertar desdeel perímetro; ese acierto propicia que lleguen más fácilmente balones a los pívots… y todo así.

Salvo algunos despistes y pequeñas correciones, éste es el equipo y el juego que queremos. Nos faltará algo de fluidez en estático; se nos escapará algún balón; nos tiraremos algún triple forzado o sin venir a cuento, etcétera, pero esta es la selección que nos hace soñar y que en los cruces puede ganar a cualqueira y plantarse en la final. ¿Optimismo? No, realidad. Cuando se recupera la confianza y se aplica más fuerza, surgen el talento y las victorias.

Ahora os dejo algunas reflexiones y apuntes más, y no sólo míos sino también de algún ilustre:

Lo interesante y lo importante para todos es que los jugadores parecen haberse dado cuenta de lo que falla y de cómo corregirlo. Un buen ejemplo son las declaraciones de Garbajosa tras ganar a Lituania en que afirmaba saber cómo debían jugar para ser competitivos.

Un buen resumen de lo que España necesita y encontró en el partido ante los liltuanos lo hace Pepu Hernández en un artículo en que afirma -cómo no- que de poco sirve eltalento si no va acompañado de otros intangibles más: lucha, entrega, espíritu de equipo…

Éstas son las maneras, pero recordemos que todos pensábamos que Polonia era una perita en dulce antes e empezar, así que nada de lanzar las campanas al vuelo y a seguir trabajando con intensidad, sacrificio y buenas dosis de alegría, que es lo que nos hace grandes.

¡Ahoooooora!

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