Comencemos esta reflexión ante la más que posible prohibición de fumar en los bares  con una frase que deja claro que opino de esta especie de despotismo ilustrado con el que actualmente se nos prohíbe todo: Si quisiera vivir en un país más europeo o de manera más europea me iría a vivir a cualquier otro lugar de Europa, porlo menos allí cobraría más (y los políticos no pueden ser peores).

La frasecita es mía y deja claro mi total desacuerdo ante la próxima medida de nuestro gobierno. Además, estoy harto del doble juego: por un lado prohíben a los ciudadanos llevar ciertas prácticas (fumar, por ejemplo, por razones de salud pública) y sin embargo no prohíben la producción y venta del producto, porque les reporta cuantiosos beneficios a través de los impuestos y porque  hay población que vive de ello. Estoy harto ya de esta doble moral, si es tan malo que no se comercialice; si se vende, que no se prohíba su consumo. Es simple y para esto y muchos otros temas tal vez haya que vovler a la simplicidad, porque nos están engañando como a niños (por cierto, no puedo decir como a niñas porque podría meterme en un lío).

Y para lo realmente importante, que vuelvan los referendums. Así el pueblo se dejaría notar en los temas que son decisivos y, en caso contrario (alta abstinencia) el camino estaría libre para que nuestros grandes políticos hicieran lo que ya hacen, lo que les parece a ellos y les interesa.

Aquí os dejo varios enlaces relacionados con la publicitada prohibición:

Por cierto, no soy ni he sido nunca fumador, pero ya hay lugares y locales de ocio en que no se puede fumar y me parece suficiente. Si entras en un bar de fumadores, corres el riesgo de que el humo te llegue.

 

¡Cuánta gilipollez! Y ni un puesto de trabajo nuevo y duradero.

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