No dudo de que Andrés Montes fuera una gran persona.

Puedo dudar de que merezca ahora tantos elogios como comentarista o periodista de deportes.

Es feo criticar a alguien que ha muerto, pero no se trata de eso, sino de ajustar cuentas con los que ahora lo ensalzan sin saber seguramente nada de él ni de tantos otros asuntos.

La trascendencia de este personaje se debe para el gran público a ser el “narrador” (¡ojalá!) principal de los últimos campeonatos internacionales de baloncesto en que ha participado España. Si hubiera comentado la denostada ACB, nadie sabría de él.

Curiosamente ahora la ACB se apresura a crear unos premios con su nombre. Ya le podían haber ofrecido si tan buen profesionalpensaban que era la narración de su competición. Me temo que ahora todos lo alaban porque así aparecen “ellos” también en “el candelero”, me refiero a asociaciones, periodistas y demás.

Lo que no tiene perdón es la burrada que escuché el otro día en “los deportes” de la tarde de cuatro, donde Manolo Lama (si no me equivoco) nombraba y despedía a Andrés Montes afirmando que fue el introductor de la NBA en nuestro país. Yo no soy muy viejo, pero al menos recuerdo a uno más: Ramón Trecet.

Si seguimos así, cuando fallezca Francisco Rivera Ordóñez -premio de las Bellas Artes… muy merecido- lo mismo colocan una estatua suya en la Gran Vía madrileña por ser el introductor de… vete a saber.

De muertos todos somos buenos; qué triste que de vivitos nadie nos lo diga.

¡Gracias, Andrés Montes por compartir con nosotros parte de tu ingenio! A mí no me gustabas como periodista o comentarista, pero está visto que todos los que te criticaban sólo lo hacían por hablar de algo, o que ahora no se atreven a decir lo que pensaban.

 

Que esto sirva como verdadero homenaje… el que le dieron nuestros jugadores sin pretenderlo y sin saber que se iría tan pronto…

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