¿Cómo superar una relación rota? ¡Uuufff! (Antes de seguir: que sepa cómo se hace o profetizar- no significa que sepa aplicarlo o actuar realmente).

 Supongo que lo que voy a tratar de escribir a continucación es de eso que te libera y te deja respirar mejor. Una de las mejores medicinas del mundo y una de las mejores razones para darse a la escritura: liberación. Para superar un amor que no ha podido seguir adelantepor extrañas razones hay que hacerse el duro mucho, y ponerse las pilas por todos lados, hasta las de botón en las orejas. Es complicado y lleva su tiempo, pero voya tratar de dar unas directrices para facilitar tan duros tiempos o trámites. Por lo protno se me ocurren sugerencias como:

  •  Desaparece o hazla/o desaparecer. Nada de encontrarse de manera fortuita, y mucho menos buscada (o es que nos estamos quedando gilipollas: ¿quieres superarlo?). Bueno, se trata de no acudir a los lugares comunes o a los que ya le eran propios a la otra persona. Tampoco donde puedas coincidir, aunque no sean los habituales. Es decir, que no te plantes en el concierto de su “artista musical” preferido ni vayas a la cafetería habitual de él/la. Si aparece en tu territorio… ¡a joderse y tragar saliva!
  • Abandona la escucha de la música española. Casi todos nuestros jugalres le cantan al amor (y muy mal) o al desamor (simplemente mal en la mayoría de los casos). Y porque su calidad sea baja o bajísima, ello no ha de significar que no te vaya a tocar la fibra sensible, muy al contrario, cuanto más facilona la canción, más sencillo que te sientas identificado/a.
  •  Si sabes idiomas o simplemente tienes traducido en tu mente el mensaje de una canción extranjera en tu propio idioma y sabes que es de “ésas que te pueden afectar”, aplícale el mismo cuento que en el caso anterior. 
  • Lo mismo ocurre con “las canciones compartidas”, ésas que os gustaban a los dos o las compartíais y blablablá… ¡Omítelas, elimínalas de tus reproducciones largo tiempo! ¡A la hoguera! 
  • La vida actual con toda la tecnología rondándonos nos ha complicado este otro punto: cero intercambio de información. Me refiero a: nada de llamadas, de mensajes de móvil, de mensajes en los feizbúks, mesenyers y sucedáneos, de cartas, postales y similares. Nada significa nada y creo que se parece al número cero, lo explico por si alguien no lo pilla. Las tentaciones suelen ser muchas, pero si quieres sobrevivir… Nada igual a cero. Y cuidadito con ir bolinga (entiéndase borracho) y enviar un mensajito a su móvil, la habrás liado pero de verdad, porque cariñosos nos ponen muchos detalles, pero el alcohol, mucho. 
  • Para todo lo anterior y antes de que se me pase está el no a la respuesta. Esto es muy importate, porque si somos unos machotes o machotas (¿hembrotas?, ¿feminotas?…) y hemos aguantado sin dar señales de vida, igual de “echaos/as palante” tenemos que ser si es la otra parte la que flaquea. Dicho queda, eh, cariñosón, y deja la copa ya… ¡ay, qué gente! 
  • Nada de creerse curado y con la excusa -que lo es- establecer un encuentro tácito. ¿Para qué quedar? Si está bien, malo, porque te sentirás una mierda. Si está mal, malo, porque tratarás de ser su consuelo. Si está majo/a y te busca o se deja buscar… para qué seguir con la explicación. No seas goloso/a y no busques racionalizar un encuentro, que somos muy buenos buscando excusas, pero dejando que la vida ajena y propia sigan hacia delante, algo menos (¡jájaja, algo dice!) 
  • Volviendo sobre el intercambio de información, una variante: búsqueda de información. Esto antes se hacía a través de las amistades, ahora -y gracias de nuevo a la dichosa tecnología, hay muchas más variantes. Enumerémoslas: cotillear en su facebook, tuenti o mensaje saludatorio de messenger; perseguir y espiar al otro/a físicamente, es decir, a la salida del curro, al salir del portal, etcétera (¡vuelven los clásicos, querido Watson!); buscar sus fechorías en los archivos de la policía, si es que se porta o ha portado mal el angelito; buscarlo en google o cualquier otro buscador (“alltheweb”) si es una persona conocida o con repercusión mediática; ¿buscar en los restos de su basura? ¡vaya pensamientos!, pero… ¿basura normal o sólo condones? Y todo el resto de formas que se os ocurran también están prohibidas
  • Mirar fotos o rescatar regalos del olvido en los que recrear vuestra pena y vuestra mala suerte, miserias, dolencias sentimentales y demás. De eso ni hablar. Normalmente la persona con la que hemos salido nos gusta físicamente, nos atrae. Y aunque no sea así, que casos datados existen, despertará nuestro amor y cariño contemplar su rostro o mirar un objeto que nos regaló o compartimos de una manera especial. Así que a sentirse buenos dando nuestros recuerdos a quien pueda hacerle bien, sobre todo los ceniceros de los viajes en común (“Recuerdo de Guadalupe”, ¡toma ya!). Sé que lo de las fotografías es más complicado. Enterradlas con los huesos del perro o en el fondo de algún cajón o armario. Lo suyo sería esperarse al día que vas a estar borracho/a y hacerlo cuando estés a punto de enviar un mensaje “sms” a tu expareja, de esta manera, tratas de olvidarte de mandarlo y escondes los álbumes en un lugar que realmente no vas a recordar. 
  • Volver a lugares comunes aunque sepas a ciencia cierta que no andará por allí. Y lugares son no sólo las cafeterías, teatros, salas de concierto, discotecas, bibliotecas… si no también otras ciudades o barrios, países, continentes que hayáis compartido y más si lo hicisteis disfrutando. Si vivís aún juntos por cualquiera de las razones que son imposibles de comprender por cualquiera por mucho que se las expliquéis, este punto se vuelve imposible. Y pueden llegar a volar los platos un día de éstos (Peligro inminente). Eso o volver a volver a intentar intentarlo otra vez. 
  • Verse con gente en común. Ésta sugerencia es extremadamente complicada de llevarla a rajatabla, así que, al menos intentarlo. Si cada uno vive en un lado y tenía sus propias amistades, será algo más fácil. Pero de lo siguiente… no os libráis. 
  • Intentar no hablar del tema con los amigos y amigas, padres, madres, familia, gatos y perros, coballas, la tele, la radio, el cantante de esa canción… con nadie. Esto sí que es imposible, así que, a minimizarlo, como el anterior. Se dan las explicaciones oportunas una vez y sólo una y a otra cosa. Siempre os encontraréis con “los rezagados”; definición: personas que no forman realmente parte de tu vida, que viven fuera o en su onda, o que no escuchan cuando se les habla, que van a llegar varios meses o trimestres después y te van a hacer esta pregunta: “Entonces, ¿qué tal con “nombre o espacio rellenable”?” Y tú con tu carita vas a responder lo de siempre, que es obvio así que me lo ahorro. 
  • (Me empieza a doler la espalda, más. ¿Dónde estás Pilates? Y los ojos, ¿y tú Plutarco?). Pero llega la más importante de todas, por decir algo, algo cierto, claro. Mantente ocupado/a. Recupera todas aquellas labores que habías dejado a un lado: bailar, apuntarte al gimnasio, curso de cocina, ir al cine a ver películas, dieta, etcétera. Y para hombres: beber, quedar con amigos para beber, ir a ver fútbol con amigos bebiendo, salir a beber, ir de cañas, tomarte unas copitas solo o con amistades y dormir, si puedes después de tanto beber, haber querido esconder las fotos y perdido el móvil bajo la cama y haberte golpeado el cráneo al tratar de agacharte a buscarlo. Ya en serio, que era el espíritu de estas líneas (¿dónde habrá quedado?), haz de todo, de todo sin entrar a resbalarte en todo lo apuntado anteriormente. Por ejemplo, te apuntas a rutas de senderismo, pues que se realicen en paisajes no visitados con tu expareja y el día que toque uno de ésos, te quedas en casa (bebiendo). O apuntarse al gimansio, que es bueno para alguien. Hazlo en el gimnasio aquel que no va ni “perri”, o al menos nadie conocido, que si no… preguntas, explicaciones, recaída en el espionaje, etcétera.

Ya lo dejo, pero no sin antes dejaros algunas aclaraciones más abajo y afirmar en tono totalmente serio que si he tratado el “temita” de esta manera jocosa, con gracietas o cayendo en lo estereotipado con ánimo “humorístico” es porque al final esta “problemática” nos deja a todos un poco mal, así que mejor reírse y no pensar demasiado. Para quienes ya lo tenían superado, bien. Para quienes no, lo siento, supongo que os he hecho recordar, pero es que yo pertenezco al grupo de “los rezagados”. Gracias por llegar hasta esta línea (ha sido duro, lo sé) y por interesaros en mejorar vuestra propia vida: la felicidad es contagiosa.

 Aclaración: Pilates es mi perro. ¿Plutarco? No me acuerdo, pero me ha venido en modo automático a la cabeza. Y ambos nombres son similares.

En cuanto sepa de alguna inyección o medicamento por vía oral que cure el mal de amores, os lo añado una línea más abajo, pero creo que es mucho mejor superarlo todo por uno mismo y afrontar la vida con nuevas ilusiones que darse a “lo fácil”. Esto si se supera, claro. Aprendamos a ser felices ya.

Lo dejo ya…

Dejad algún comentario que gusta leeros. Gracias y hasta otra.

P.D.: por si alguien aún no se ha enterado. Estas líneas son sólo para quienes son abandonados y siguen amando a su pareja abandonadora o para quienes no han sido capaces de seguir con una relación aunque lo deseasen mucho: los imposibles existen.

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