Coincidiendo con que esta noche se disputa “mi derbi”, Cáceres contra Tenerife, quiero dejar todo lo que sigue en mi bitácora, como tributo a los jugadores valientes y…

 Este artículo es un homenaje a todos aquellos jugadores que se atreven, que intentan jugar distinto y con ello rompen los esquemas contrarios y los de su propio técnico, pero mejoran el juego y el rendimiento del equipo. Hoy queda personalizado en el jugador del Cáceres Xavi Forcada, pero serviría para tantos otros que se salen del guión, llegando incluso a “crear” algo nuevo. Esto ya son palabras mayores, pero… ¡comencemos!

En Cáceres parece que todos se saben muy bien el guión pero casi nadie lo rompe, no vamos a entrar a valorar esto, pero sí como un pequeño escolta, a lo tenacidad gala, sigue luchando a su modo, cambiando el “la-cojo-y-la-paso-como-dice-el-sistema” por su propio juego que potencia sus características: entradas, fuerza y lucha. Por ello están aquí hoy estas palabras, porque hay un jugador que trata de mostrarse distinto, que no pierde su personalidad, que lucha por el equipo, pero partiendo de su propio juego. Simplemente baloncesto.

Ya había protagonizado el bueno de Forcada alguna actuación semiestelar como la del pasado domingo. Era el primer partido del nuevo año redondo y Xavi quería agradar, como siempre, y dejar su toque personal de fuerza, entrega y, de nuevo, descaro. Será porque llegan fichajes nuevos o no (que no lo vamos a valorar en esta ocasión), pero quiso demostrar sus cualidades para este juego.

Baloncesto y baloncesto con mayúsculas, como pundonor puso el joven Xavi Forcada cuando después de que sus primeras intentonas acabasen en tapón una y pérdida o tan solo una falta (¿memoria, dónde estás?!) y siguió intentándolo. Fruto de ello consiguió canastas espectaculares -muy aplauidas por la parroquia- y cobrarse faltas de los rivales.

Su lucha, su entrega y su fe hicieron añicos las resistencias de los de La Palma y acabaron por desequilibrar el partido. Pero si de algo hay que hacerse eco es de esa fe. Esa FE es la que hace a los jugadores crecer y -en ocasiones- llegar a ser grandes. Todos hemos visto a grandes jugadores fallar de todo durante la mayor parte de un partido y rehacerse, seguirlo intentando y acabar con unos últimos minutos inspiradísimos.

Como decía, estas liíneas están dedicadas a todos ellos, a los que con su fe, sus ganas, su trabajo y su esfuerzo, consiguen mejorarse, mejorar al equipo e incluso llegar a crear soluciones a problemas: las canastas de Julius Erving con varios amagos o la bomba de Navarro serían los casos.

Nadie puede asegurar que Xavi Forcada vaya  llegar a ser un muy buen o un gran jugador en el futuro, pero sí se merece todo lo anterior por su lucha, su fe y sus ganas de mejorar. Llegó de los primeros a entrenar en verano y a nadie nos pasa desapercibido la garra y entrega con las que sale a la cancha. En un mundo como el del deporte que se está pudriendo tanto por el dinero y la fama que se han apoderado de él, bien está que un joven nos recuerde que se trata sobre todo de jugar, de jugar con ganas.

Gracias, Xavi.

¡¡Suerte, Cáceres!! 

P.D.: ¿quién se exhibirá hoy? ¿Francis Sánchez ante su ex-equipo? (preguntas a lo Ramón Trecet, según opinaría un amigo).

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