Tenía pensado escribir sobre el “extraño caso de mi delgadez”, pero algo se ha interpuesto…

Viendo un capítulo de House, Cameron ha hablado de “cruzar líneas”. ¿Qué quiero decir con eso de cruzar líneas? Estoy hablando de saltar una frontera que no tiene marcha atrás,  porque después todo cambia, nosotros mismos los primeros.

Es decir,  hacer algo que después no tiene remedio porque significa romper con todo tu comportamiento anterior y tus “reglas personales”. Un caso evidente es la primera vez que insultas a alguien. Después, poco a poco, los insultos pierden importancia y los puedes utilizar a menudo para referirte a cualquiera, incluso a quien no conoces realmente (futbolista, actriz, político…). No es un proceso tan rápido, pero es un proceso sin duda.

Tal vez eso de insultar tenga vuelta atrás, si haces un gran esfuerzo, y consigas abandonarlo. Pero, en realidad, a quienes hayas insultado, ya lo has hecho y lo sabes.

Casos más graves son los realmente importantes. En el capítulo de esta serie pesa sobre Chase la carga del asesinato de un genocida. Y sí, una vez que matamos a alguien, ya no hay vuelta atrás, porque hemos cruzado la barrera, la línea.

Como argumentaba antes, ocurre en muchas otros momentos o actos, algunos de los cuales no voy a mencionar, pero otros sí:

  • la primera vez que simulas algo para “sacar tajada” (¡Mi hermano me ha pegado!).
  • la primera vez que cuestionas las reglas o la autoridad. Éste puede ser positivo si se hace de amnera razonada, para mejorar algo, y no por el hecho de molestar.
  • la primera vez que espías a alguien.
  • la primera vez que mientes a tus hijos porque es mejor para ellos.
  • la primera vez que te saltas un semáforo en rojo.

Como parece claro, no todas son tan “importantes”, ¿verdad? pero todas tienen algo en común: una vez hecho, se repetirá más veces y, a cada repetición, menor será el sentimiento de culpa. El sentimiento de culpa por algo que sí que nos hizo y hacía sentir culpables.

No se trata de ponerse morales ni nada de eso, pero sí de echar la vista atrás y ver en qué hemos metido la pata y ahora parece darnos igual, o incluso nos jactamos. Un ejemplo y acabo: creo que todos nos sentimos mal con nosotros mismos aquella primera vez que vomitamos por estar borrachos. Después nos ha vuelto a pasar a muchos. Y ahora, incluso a veces nos reímos de que nos ocurra y nos jactamos en público. En realidad sabemos que nos estamos haciendo daño, pero… la barrera de hacer gala de las meteduras de pata también la hemos rebasado.

Siempre se puede cambiar y dejar de seguir cometiendo siempre los mismos errores. No lo olvidemos.

Descansad.

Pronto hablaré sobre mi cuerpo. Y sí, es una amenaza.

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