Lo siento pero ha llegado elmomento.Como algún lector habrá podido comprobar, cuando he hablado de los actuales jugadores del Cáceres lo he hecho para resaltar lo positivo de el que tocase, pero hoy… me va a resultar más difícil. Eso sí, a pesar de mi natural y acusada subjetividad, trataré de analizar el juego de Carlos Cherry acordándome de lo que hace bien, de ahí ese apodo que le coloqué ya al poco de llegar a nuestra ciudad: “el que te da y te quita”.

A ello…

Puede hacer grandes valoraciones (en las que por supuesto yo no creo) y puede hacer valoraciones paupérrimas. Puede ponerte un partido totalmente de cara o perderlo él solito. Puede anotar consecutivamente con cierta facilidad o fallar hasta al atarse los cordones. Puede… pero no me gusta. Incluso el día que le sale casi todo, no me gusta. Y es así por algo muy simple: ¡chaval, eres base! Un base debe jugar para el equipo y hacer que el equipo juegue. Este año tenemos un ejemplo del que echaré mano: Pablo Prigioni. El base argentino ha tenido partidos en los que ha tenido que lanzar mucho (con distinta) suerte y en algunos de ellos ha tenido muy buenas valoraciones individuales. Sí, digo individuales, porque curiosamente esos partidos han coincidido con la peor racha de su equipo, el Real Madrid. Que quiero decir con todo esto, que un base debe ser la referencia en ataque para crear juego y ordenar y hacer jugar al resto, no el finalizador de la mayoría de las jugadas. No me gustan los bases que juegan para sí mismos. Y Carlos Cherry JUEGA SÓLO PARA SÍ MISMO. Y, además, no se da cuenta de las virtudes de sus compañeros ni las sabe exprimir, que es la labor de un verdadero director de juego (y de un entrenador, pero ése es otro capítulo).

Vamos a otro detalle. Como decía, puede hacer un gran partido y, de repente, jugarse dos posesiones imposibles y echarlo a perder. Cherry, tienes unas dotes físicas magníficas, entras a canasta muy bien, ¡vale!, pero no te la juegues porque sí, por querer ser el héroe o porque tienes una confianza tan grande que crees que ésa siempre es la mejor opción. Casi siempre, muy al contrario, es la peor de todas. En los partidos que he podido seguirte siempre acabas “haciendo alguna”. Y el truco de agotar la posesión (tú solito botando) para al final tenértela que tirar porque no has encontrado pase (ni lo has buscado) ya no se lo cree nadie, muchacho.

El baloncesto es un deporte de equipo en el que todos deben intentar que el equipo anote. Y si es fácil, mejor. Tú te empeñas en hacerlo difícil y en individualizar el juego en tu persona.  Por eso me gustas tan poco. Por eso culaquier jugador que actúa como tú me gusta tan poco, o -sinceridad absoluta- me disgusta tanto.

No soporto a los jugadores que se ven como solución a cada jugada, en cada ataque y ante cualquier situación. Tener confianza es importante, y bueno, pero hay una clara diferencia entre la confianza y la ceguera egoísta.

El mayor problema del caso, como decía, es que este jugador sale a la cancha de base. Me explico: en cada ataque es el que coge la pelota para iniciarlo. Y muchas veces para que ese mismo ataque acabe en sus manos, incluso sin haber pasado por las de ningún compañero. Ése es el problema. Si al menos lo sitúas de escolta, lo mismo esa posesión se hace el sistema o se juega a algo que no sea al “bota-bota”.

Hago un inciso. Recuerdo algo que me molestaba profundamente cuando practicaba el deporte de la canasta: tres o cuatro ataque sin ver bola, sin recibir un triste pase ni aunque sea para soltarla porque así lo manda el sistema. Había algunos compañeros que tenían el vicio de coger la bola y tirársela. O de coger la bola y botarla, botarla, botarla… Y os puedo asegurar que me sentaba fatal. Te corres cuatro ataques a toda leche, para obligar al desgaste del contrario, haces tus bloqueos… vas al rebote… Y lo mismo para defender: a toda leche “patrás” , luchas, reboteas… y resulta que tienes a un compañero -o dos- que sólo juegan para sí mismos. ¿Qué ocurre? Que acabas hasta los cojones de ellos. Y más grave: eso no hace equipo. Que uno, o dos, o tres se dediquen a jugar en ataque ellos solos no hace equipo, más bien lo destruye.

Como leéis, me he ido totalmente del tema, y desde el principio. Pero “lo grande” es que si habéis llegado hasta aquí es:

– porque os resulta interesante (poco problable).

– porque pensáis que acierto y… (posible).

– porque os resulta gracioso o pensáis que estoy como una chota.

– porque… ¡sois familia de Cherry!?

De una u otra manera la razón es lo de menos, el articulito ha cobrado vida propia y demás. Lo positivo es que no pasa nada, porque este proyecto es personal y si se me va la pelota no hago daño a mi equipo, porque no hay equipo. Algo totalmente opuesto a lo que ocurre sobre la cancha de baloncesto, donde hay equipos y la labor individual de cada cual repercute en el equipo. Algo que no entienden jugadores como Carlos Cherry, que es capaz de hacer un nulo de ocho intentos de triples en lugar de no seguir lanzando de tres cuando ya ha fallado cuatro o cinco tiros. Más teniendo en cuenta que hay otros jugadores que aciertan más desde esa distancia.

Vuelvo y acabo. Los jugadores que juegan por encima de su equipo, escogiendo siempre la jugada potencialmente más beneficiosa para ellos, tomando decisiones premeditadas, etcétera, no me gustan. Y pueden anotar o no en esa jugada, pero seguiré pensando que se equivocan. Y pueden ser jugadores de la jornada en LEB, ACB, NBA, HEBA o en el solteros contra casados, pero no me gustan. Ni los quiero en mi equipo porque sí, muchas veces te dan, pero otras tantas (incluso más) nte quitan. Y sumen o resten, lo que no hacen es equipo.

Esta tarde Cáceres contra León.

¡Suerte, Cáceres! ¡Suerte, Cherry!

¿Suerte, diréis? Después del repaso que le has dado. Sí, suerte, porque me guste o no, su suerte es la de todo el Cáceres y sus aficionados.

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