¿Qué coño pasa? ¿Todo el mundo se ha puesto de acuerdo para hablar de lo mismo? ¿Será un virus o una bacteria? ¿Será el café? Póngame un capuccino, que necesito pensar.

Está en el ambiente y se mueve… no sé si es el humo de los porros o el viento que consigue agitar la campana estracotra de mi mamá, pero la gente anda nerviosa. Al lío… Ahora a todos y todas les ha dado por tener prisas por encontrar pareja. Y no sólo por encontrarla, sino por buscarla y por hablar de ello.

No voy a decir que me parezca mal ni nada así. O sí. Lo que sí es algo raro y preocupante. Raro por la simultaneidad. Y preocupante, porque se vive con cierto agobio y a edades que a mí -aún- me parecen algo tempranas.

Que una persona por contar treinta o algo más de edad esté queriendo sujetarse a cualquier otra sólo porque piensa que así debe de ser no me gusta ni mijita. En mi opinión, lo natural debe imperar, y no empezar a dejarse llevar por las prisas, ni por la presión social.

Si te topas, encuentras, chocas… con alguien que realmente te llena, te apetece, te llama como el poder succionador del estractor de humos de mi madre, de acuerdo, perfecto. Ha ocurrido de manera fortuita y natural, como todo lo bueno, y debes tratar de aprovecharlo. No titubes y hacia ello, si no hay impedimentos (por estar ya ocupada su casilla).

El resto me parece muy perjudicial, a medio y largo plazo, muy falso y muy peligroso. Y, curiosamente, el muy peligroso no es para la persona que -sus razones tendrá- de repente le da por emparejarse con cualquiera y con prisa, sino para el otro lado del espejo: para el otro. Cuando se tuerza “el tema”, que se torcerá, esa persona (que de manera natural y fortuita) encontró a la amiga de las prisas, ya estará demasiado dentro de la relación y el proyecto. Conclusión: dolor gratuito por prisas mal llevadas.

Consejo: espera el momento y la persona adecuadas. Lo demás son problemas. Y recuerda que mientras no se tiene pareja, se tiene mucho más tiempo para las amistades (o para leer).

Abrazos, locos y locas de la vida.

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