Hace ahora un año el gran Iniesta nos hizo a muchos un magnífico regalo, que fue colocar al Barcelona en la final de la Champions de Roma. Por aquel entonces la palabra crisis era la que gobernaba en cada conversación (espero que doce meses después ya no sea así). Pero por unos días y mucho más en el preciso momento del gol, nadie tuvo ese término en su cabeza. Gracias, Andrés.

También por aquel entonces le dio a la gente por hablar de dios, no sé si por las elecciones europeas que andaban cerca, o por problemas metafísicos de cada cual. El caso es que todo quedó conectado en mi cabeza de esta manera: “si existe dios, ha sonreído a este equipo por ser el que un juego más atractivo proponía“. Ya véis, nuestra cabeza funciona por asociaciones, algunas de lo más rebuscadas, ya que además, entonces, “dios nos libró de la crisis durante unos instantes“.

Y muchos estuvimos “en paz” durante algunos días o momentos.

De esto ya hace un año, y de la redacción de este artículo, once meses. Espero que algunos detalles del decorado hayan cambiado. Y que Andrés Iniesta siga siendo ese magnífico futbolista (tuvo problemas con su muslo al final de temporada).

(Conforme se iba acercando su publicación): Nada: CRISIS sigue de moda; INIESTA (el futbolista) ha pasado una temporada de problemas físicos y no ha participado en las semifinales de la “Champions League”. ¿DIOS? ¡A saber! Dicen que está en todas partes.

Un abrazo a todos aquell@s que aman el deporte tal cual.

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