La temporada del Cáceres 2016 bien se podía resumir en la actuación del “base” Cherry en los últimos minutos del cuarto periodo y la prórroga que nos llevaron a la eliminación ante Burgos (cuartos de final), pero su análisis es mucho más extenso.

Os recuerdo que Carlos Cherry se jugó la última bola (con empate) él solito. Y falló. Y se jugó las tres primeras posesiones, sí tres, sin contar con sus compañeros. Resultado idéntico al de la acción que nos condenó a la prórroga. Pero esto es mucho resumir, ya digo.

La temporada de nuestro equipo cacereño de baloncesto ha sido algo así: tomar decisiones individuales y dejarse llevar por el talento individual de los jugadores más que por la solidaridad y el trabajo en equipo. Algunas figuras se han  preocupado más de sus estadísticas o de salir a hombros que de defender o ganar partidos. Sólo se veían como solución a ellos mismos y ese tipo de juego es muy previsible y fácil de contrarrestar.

Ante este problema, ninguno de los técnicos ha sabido o se ha atrevido a corregir a sus pupilos. En el caso del base sevillano, el que lo trajese el actual entrenador -Gustavo Aranzana- tras coincidir con él en otros clubes ha derivado en que el propio técnico no le haya querido ehcar en cara su falta de intensidad defensiva (grave) ni su incapacidad para tomar decisiones correctas o para verse a sí mismo como único posible salvador del equipo (actitud muy infantil e inmadura, por otro lado). Es lo que ocurre cuando nombras a alguien de “enchufado”, que si éste lo hace mal, como es alguien “cercano” o lo que sea, no puedes echarle la reprimenda.

La plantilla, desde el principio y más aún con las correcciones de diciembre, me pareció siempre bastante talentosa. Lo que me hace pensar que ha faltado cabeza y trabajo acertado en los entrenamientos. Apostar por un entrenador supuestamente prestigioso, pero que cree que todo lo sabe y se niega a otras opciones, es decir, a mejorar, me parece desfasado y arriesgado. Burgos nos barrió en cuanto a juego en tres de los cuatro partidos. Nosotros anárquicos y a rachas.

Volviendo a la plantilla, creo que hay jugadores muy aprovechables y buenos descubrimientos. Esto lo trataré en el artículo del próximo viernes, pero a nadie creo que se le escape que Xavi Forcada es una apuesta de futuro que ya tiene un presente más que real. Y yo apostaría por la continuidad. Estar cambiando más de media plantilla cada verano no suele dar restultado. Si no lo creéis, mirad quiénes son los equipos que siempre acaban entre los cuatro primeros en nuestra categoría.

Otro tipo de cuestiones son las prisas por hacer un gran equipo u optar a ACB sin tener en cuenta la realidad económica y social del equipo. Pero eso ya se llama gestión deportiva, y aunque me parece algo desacertada, no voy a entrar en valorarla más que en esto. somos una ciudad pequeña, con sueldos pequeños y patrocinadores más pequeños exceptuando los públicos. Difícil mantener un equipo a ese nivel que tanto se desea. Y más aún querer llegar allí de un año para otro.

Podéis consultar el resumen que ha hecho el club: muy elaborado en con varios especiales de los momentos más transcendentales a su entender.

Dos apuntes cortitos: en estos artículos suelo dejar la etiqueta de “participad“, así que animaos. Segundo, no olvidéis que aquí los viernes se habla del deporte de la canasta.

¡A mejorar! ¡Viva el baloncesto!

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