Sí, se confirma “la regla de tres”. Y no hablo de la novela de Antonio Gala, que nunca he leído, sino de algo más personal y extrañamente profesional.

A explicarse…

Mi personal regla de tres dice que: tras tres años de trabajo en un mismo lugar o destino, algo ocurre que debo cambiarlo por otro. Parece una tontería, pero quien me conozca personalmente o haya coincidido conmigo de currelas, sabrá que es muy cierto y real. Así, tras tres años en Los Cristianos, pasé a trabajar en Adeje. Y tras tres años en Adeje y cuando parecía que habría un cuarto -de todas todas- un error administrativo (o no, a saber) me hizo volverme a mi ciudad-referencia: Cáceres, aunque para trabajar en un pueblo cercano.

Ahora, tras tres años en dicho destino, las circunstancias vuelven a aliarse para que salga a flote de nuevo la Regla de Tres, y cambiaré de lugar de trabajo a partir de septiembre.

Es la tercera vez que se repite la regla de tres, lo que hace que sea evidnete su vigencia y que ésta se disuelva: tres veces tres debería desactivar esta norma (tres al cubo, casi náa).

Además, es evidente que mis siguientes “sitios”  no serán tan duraderos. Y ni siquiera sé aún dónde estaré.

Ciao, Regla de Tes. Fue un placer.

¿Se generará una nueva casualidad que la sustituya? Próximo capítulo en tu casa.

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