Hace ya unas semanas que para muchos jugadores de la Liga Americana de Baloncesto esa misma competición acabó. Hoy vamos a fijarnos en la trayectoria de José Manuel Calderón en esta campaña. ¿Razones? Todas: tierra, patria chica, empezar como titular…

Creo que el título es más que orientativo. Esta temporada el extremeño-NBA ha lucido menos de lo esperado. En realidad tanto como cuando jugaba bastante menos y todos reivindicábamos que lo hiciera más.

Las lesiones y otros aspectos han lastrado su rendimiento, pero no sólo eso. La propia competición -muy exigente en el aspecto físico- ha jugado lo suyo. Tantos minutos en tantos partidos, con tantos desplazamientos y tan pocos descansos tenían que pasar factura a Calderón.

Ni mucho menos dudamos aquí de la calidad, aptitudes y gran actitud del baloncestista, sin embargo, somos conscientes de sus limitaciones. Muy al contrario que en los medios que se deben a una audiencia o a vender ejemplares, no nos cortamos en afirmar que el papel de J.M. Calderón debe ser el demostrado: un muy buen base válido para cualquier equipo y con titularidad en muchos de los equipos de allá. Pero -hasta ahora- nada más.

Confiamos cigamente en él para llevar el rumbo de nuestra selección de baloncesto; sabemos que es un muy buen jugador; pero no damos la espalda a la realidad: como todos tiene techo y el suyo lo tiene ya cerca. Ojalá las lesiones y la mala suerte no le anden cerca y pueda seguir rozando sus límites y haciendo tan gran baloncesto como hace.

Gracias, Calderón.

Posdatas:

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