Numerosos beneficios. Y no hay que ser científico ni un lumbreras.

Si mi bisabuela nunca tuvo que ir al gimnasio ni hacer deporte por algo sería. Después de ir a por agua al pueblo de al lado, unos siete kilómetros, y volverse con la tinaja llena sobre la cabeza, ¿qué necesidad de “espinin” había?

Pues nada, que ahora nos hemos dado cuenta de que hacer ejercicio en los “tiempos muertos” nos viene bien y, además, nos ahorraría tiempo y dinero. Y, por supuesto, no hay que llegar a retrotaerse a tiempos y prácticas superadas. Leed y a darse caña.

A quien se le ocurra cualquier otra idea saludabe que además nos ahorre tiempo o nos ayude a aprovehcarlo mejor, que tire el primer comentario (y el segundo…).

¡Abrazos estivales!

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