Es un gol magnífico. Cargado de fuerza, de garra, de alma, de tanto; pero no queremos que sea el más recordado de nuestro equipo.

El tanto de Puyol nos hizo saltar a todos, vibrarn abrazarnos… de todo. Sin embargo queremos más porque como últimamente he oído por ahí, “las finales no son para jugarlas sino para ganarlas”.

¡Venceremos! Nuestro techo somos nosotros mismos.

¡Ánimo, España!

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